Payne preserva las virtudes de sus proyectos más destacados, como su aguda capacidad de observación, su enfoque humanista y la excepcional dirección de actores.
Lorenz se despliega bajo el poderoso influjo de Eastwood, aunque el cambio de escenario no le sienta bien. A pesar de la poca verosimilitud de la trama, quien realmente se destaca es Kerry Condon.
Las conversaciones carecen de fluidez y se puede notar el potencial que tendría esta película si hubiera estado en manos de un guionista como Aaron Sorkin. Al final, solo quedan momentos que se desvanecen en la memoria, aunque Helen Mirren destaca en su actuación.
Pohlad compara el pasado y el presente de los personajes, inspirándose en una historia real, pero no logra evitar una monotonía narrativa que afecta el ritmo del filme, llevándolo por caminos más predecibles.
Modélica a través de un afinadísimo concepto del montaje, la película se convierte, de una manera insólita, en una reflexión sobre el poder destructor del deseo encarcelado por el paso del tiempo.
A ratos parece que Crialese organiza "L’immensità" alrededor de la estupenda interpretación de Penélope Cruz. Cuando ella no está en el centro de la historia, "L’immensità" se siente menos impactante.
Magnífico. Uno de los hallazgos más llamativos de “Matadero” es la capacidad de Fillol para que su ejercicio metafílmico excave la dimensión política del cine de género.
A Spike Lee le resulta muy difícil deshacerse de sus marcas de estilo: momentos hilarantes pintados con brocha gorda, guion deslavazado y tesis en mayúsculas. Eficaz y contundente, pero mucho menos lograda que la singularísima «Chi-raq».
En el plano teórico es una obra estimulante y provocativa, pero, en la práctica, por muy cruel que sea la violencia infligida a las víctimas, no consigue reventar su propia burbuja.
¿Por qué parece que no se adentra en los misterios del deseo femenino o en la relación entre arte y perversión? ¿Cuál es la intención de Guadagnino al dirigirla, además de intentar corregir al maestro Argento?
La grandeza casi gótica de su interpretación dignifica a un thriller de secuestros dirigido con la acostumbrada profesionalidad de Ridley Scott, aunque las escenas llenas de tensión se combinan con algunos patinazos singulares.
Black muestra un cierto don para el gag visual a lo Blake Edwards. Sin embargo, y a pesar del descubrimiento de Gosling como nuevo Peter Sellers, la película nunca avanza con la fluidez que se le supone.
Un thriller al estilo de James Gray, inspirado en hechos reales y con la esencia del cine de los setenta. La interpretación de Johnny Depp, excelente y contenida, le otorga una personalidad única al filme.