Es este un cine eléctrico e impulsivo que capta las irregularidades de la historia sin perder su rumbo. Lo único negativo es que no se ha estrenado la versión completa de cinco horas.
Una sabia meditación sobre lo que significa ser un icono del cine; un análisis poético sobre la memoria de las imágenes; un sofisticado ejercicio de montaje que hace dialogar pasado y presente.
La inteligencia de 'I’m Still Here' radica en trasladar el espíritu gamberro de este proyecto conceptual a la puesta en escena, que es tanto hilarante como trágica.
Lo mejor: Al menos se esfuerza por reformular la estructura narrativa de la comedia romántica. Lo peor: Tiene una gracia y un encanto bastante limitados.
La película se esfuerza por desarrollar los gags manteniendo una buena construcción de personajes, que aunque sean simples, funcionan a la perfección. El proceso de despertar a la independencia emocional de esta torpe científica resulta ser sumamente entretenido.
Memorable. Un aviso, lector: si eres fan de 'Terroríficamente muertos', del cine del primer Peter Jackson o de Michele Soavi, disfrutarás de 'Rec 3' enormemente. Y parece que el propio Plaza lo ha pasado igual de bien dirigiéndola.
Apocalipsis de cartón piedra. El conflicto de la película se deriva de la literalidad de sus imágenes: todo es superficial, no hay nada por debajo de su corteza terrestre.
Es un museo de historia natural de toda su obra, un filme crepuscular, casi testamentario. Lo mejor: Su atmósfera, su imaginería y su extraño poso melancólico.
En solo unos minutos, Jonathan Glazer ha capturado la resurrección del cine bajo un nuevo paradigma. Sin duda, una de las mejores películas de la década.
Órganos sin chicha. Violencia extrema y humor autoconsciente son un cóctel que puede dar excelentes resultados pero me temo que éste no va a ser el caso.
Entre el drama intimista y la ciencia-ficción con aspiraciones terroríficas, a 'Splice' le cuesta cumplir con las expectativas que promete su estimulante arranque.
El problema de la película radica en que la supuesta tensión dramática que se plantea nunca se logra materializar. 'Money Monster' comete el mismo error que intenta señalar: se presenta como un medio informativo, pero en realidad solo busca entretener.
Nadie duda de la sinceridad de Costa-Gavras, pero el retrato que ofrece de su protagonista es, al menos, discutible. Deja una sensación de 'Margin Call' con pretensiones pseudosatíricas, en el que solo podemos experimentar empatía ideológica.
Villanueva no logra que su reflexión sobre la guerra de sexos tenga un impacto profundo, quizás porque no logra conectar con las subtramas y mantiene un tono televisivo que limita su mensaje. Sin embargo, es meritorio su intento de llevar los elementos de la comedia romántica a nuevas dimensiones.
Si Sam Raimi hubiera nacido en otra dimensión espacio-temporal, no habría mejorado esta bizarra secuela, a su modo kamikaze, y compendio de una barroca, desprejuiciada manera de entender el cine de género.
El filme resulta poco convincente al no aprovechar la riqueza semántica que podría ofrecer una diabla de apariencia intrigante, algo que podría haberse desarrollado con más profundidad a pesar de las limitaciones de su bajo presupuesto.