La sinfonía polifónica de las voces ilumina el lirismo de unas imágenes que, en su nitidez, podrían ser un bodegón a punto de resucitar. Desarrolla, con lúcida inventiva, el género de la autoficción.
Este crítico tiene la impresión de que las decisiones formales de Temple, que atiborran el plano hasta asfixiarlo, pretenden corresponder a la pasión abigarrada por la vida de su biografiado.
Lo más interesante de este documental no es el análisis fílmico de su obra sino descubrir sus métodos de trabajo, su tortuosa vida afectiva y sus eclécticos gustos cinematográficos.
Para los que creen que todavía hay nuevas perspectivas sobre Van Gogh, este filme ofrece una visión interesante. Lo más destacado es que Willem Dafoe logra transmitir una humanidad conmovedora. Sin embargo, se percibe cierta afectación en la estética, algo característico del estilo de Schnabel.
Lo mejor: Tryne Dyrholm logra sobreponerse a las trampas que plantea un personaje tan icónico y carismático. Lo peor: Si bien intenta esquivar los caminos comunes de los biopics, en ocasiones no lo logra.
Hay películas británicas que siguen un patrón similar. 'El discurso del rey', 'The Danish Girl' y ahora 'Genius' encajan en esa categoría. Se siente como una película que no deja una huella duradera.
La película explora a fondo la cultura romaní, presentándola con la minuciosidad propia de un documental. Sin embargo, a medida que se despliega este poderoso retrato cultural, el contexto tiende a diluir el drama de Papusza, el cual podría resonar en la historia de muchas mujeres talentosas que han sido silenciadas.
La sobredosis de información en la primera hora de la película resulta perturbadora y, en gran medida, innecesaria. Esta obsesiva atención al detalle lleva a que el filme caiga en la superficialidad.
No descubre nada nuevo bajo el sol, aunque tiene la virtud de mostrarnos el lugar de trabajo del director neoyorquino y de entrevistar a (casi) todos los que han tenido el privilegio de colaborar con él.
Es este un cine eléctrico e impulsivo que capta las irregularidades de la historia sin perder su rumbo. Lo único negativo es que no se ha estrenado la versión completa de cinco horas.
Una sabia meditación sobre lo que significa ser un icono del cine; un análisis poético sobre la memoria de las imágenes; un sofisticado ejercicio de montaje que hace dialogar pasado y presente.
La inteligencia de 'I’m Still Here' radica en trasladar el espíritu gamberro de este proyecto conceptual a la puesta en escena, que es tanto hilarante como trágica.
Lo mejor: Al menos se esfuerza por reformular la estructura narrativa de la comedia romántica. Lo peor: Tiene una gracia y un encanto bastante limitados.
La película se esfuerza por desarrollar los gags manteniendo una buena construcción de personajes, que aunque sean simples, funcionan a la perfección. El proceso de despertar a la independencia emocional de esta torpe científica resulta ser sumamente entretenido.
Memorable. Un aviso, lector: si eres fan de 'Terroríficamente muertos', del cine del primer Peter Jackson o de Michele Soavi, disfrutarás de 'Rec 3' enormemente. Y parece que el propio Plaza lo ha pasado igual de bien dirigiéndola.
Apocalipsis de cartón piedra. El conflicto de la película se deriva de la literalidad de sus imágenes: todo es superficial, no hay nada por debajo de su corteza terrestre.