Sexo complejo. El pudor disfrazado de condescendencia con el que podría tratarse el tema es sustituido por buenas dosis de franqueza y ternura. Hawkes hace un buen trabajo creando empatía sin caer en falsos sentimentalismos.
Más allá de su valor testimonial, es una película insatisfactoria. El resultado final se asemeja a ese viejo cine político de denuncia que prioriza el efectismo de su mensaje por encima de la consistencia dramática.
Una ridícula historia real de autosuperación. La ñoñería es proporcional a las toneladas de agua que inundan la pantalla en sus escenas más afortunadas.
Yimou, el chaquetero. Se busca hacer más accesible al público la temible masacre de Nanking, pero Yimou la glamuriza sin temor al ridículo. Es una pena que el desarrollo del protagonista resulte completamente inverosímil.
Lo sorprendente es que, en sus dos primeros tercios, antes de convertirse al credo convencional del cine deportivo, 'Moneyball' sea apasionante. (...) Se nota la mano de Sorkin en el guión: no estamos tan lejos de 'La red social'.
La película carece de sutileza y pierde su supuesta carga subversiva, cediendo ante los estándares de uno de los géneros menos feministas que se puede imaginar.
Una película de la estirpe de 'Erin Brokovich', aunque sin el sano escepticismo de Soderbergh y con el almibarado añadido de una relación fraternal más grande que la vida.
Redford deja de lado la oportunidad de dar vida a un conjunto rígido y sin dinamismo, que, inflado de pretensión, sostiene sus puntos de vista con la intensidad de un candidato electoral que se encuentra en los últimos lugares de las encuestas.
[García] rinde homenaje a ese clima de tensa serenidad con una puesta en escena austera y meditativa, respaldada por una excelente fotografía. Lo que persiste es la profunda emoción de lo humano.
El resultado es sólido y convencional, aunque lo que más nos interesa son sus salidas de tono. Abraza sin complejos su condición de placer culpable y se presenta como entretenimiento popular puro y duro.
Cooper busca eludir los clichés típicos de los biopics, aunque su enfoque, más artístico que en "Ha nacido una estrella", se adhiere estrictamente a las convenciones del melodrama hollywoodense. La película, aunque bien realizada, no permite ni un solo error.
Empieza apostando por la hermandad de los pueblos aún en tiempos de guerra y acaba siendo un canto nacionalista a mayor gloria del fenecido imperio italiano, como si el espíritu del cine mussoliniano se hubiera reencarnado en la era Meloni.
El resultado es puramente didáctico, y su mensaje, obvio y directo, puede calar en el público infantil. los adultos la podemos encontrar demasiado facilona, pero su propuesta es honesta.
Irresistible artícula un atrevido discurso sobre la espiritualidad. Es difícil imaginar una película más a contracorriente, sucia y terrenal que «Benedetta».
La sinfonía polifónica de las voces ilumina el lirismo de unas imágenes que, en su nitidez, podrían ser un bodegón a punto de resucitar. Desarrolla, con lúcida inventiva, el género de la autoficción.
Este crítico tiene la impresión de que las decisiones formales de Temple, que atiborran el plano hasta asfixiarlo, pretenden corresponder a la pasión abigarrada por la vida de su biografiado.