A pesar de las animaciones que adornan las peripecias de Rakel, la película cae en la trampa de seguir los clichés de una comedia romántica, especialmente en su tercer acto.
Desconcertante. Una locura que recuerda al estilo de Rossellini. Su mayor fallo radica en que nunca consigue combinar su sarcasmo con la seriedad del viaje espiritual que enfrenta su heroína.
Johns y Alison Steadman logran explorar la profunda ternura de su amor en pleno otoño. Su interpretación, nada ostentosa, destaca como los pocos instantes auténticos de una película que se pierde en sus divagaciones.
Cuando vemos que "Mamá Maria" tiene un aire de vodevil, casi podríamos decir que se siente como una comedia bufa fuera de su tiempo. Esto nos hace pensar que Isabelle podría sobrevivir incluso al peor de los naufragios.
La directora sucumbe a la tentación del videoclip repleto de sonrisas y dulces. Esto hace que la película se vuelva autocomplaciente y excesivamente brillante.
Magnífica película. Assayas se comporta como un Woody Allen de la era Instagram y se aparta de la esfera de los libros para adentrarse en la de los afectos.
No es difícil detectar los rasgos autobiográficos de esta película, que examina la vida de la alta burguesía con una combinación de ironía y autocomplacencia, dando la impresión de que todos los personajes son patéticos y extravagantes.
El cineasta finés crea una fábula sin moralejas, que narra la experiencia de los refugiados al llegar a Europa de manera sutil, apoyándose en la calidez de sus concisos personajes.
El espectáculo que ofrece esta modesta buddy movie femenina no va más allá de los fuegos artificiales que encienden las dos Catherines, pero lo mejor es que tampoco lo intenta.
Innegable brillantez satírica. Nunca cae en la tentación de simpatizar con su protagonista, presentando un retrato inquietante y hilarante de una comunidad rural llena de miserias y bajos instintos.
Monumental, extraordinaria "Sieranevada" parece densa, y lo es, porque la mirada que hay detrás sabe convertir el costumbrismo en tiempo real en una abstracción casi fantasmática.
'Toni Erdmann' es una obra excepcional. Ade logra equilibrar el tono extravagante de la farsa con una inteligencia notable, de tal forma que las escenas cómicas se entrelazan con instantes auténticamente emotivos.
Esta magnífica película subvierte los parámetros de la comedia romántica a través de un enfoque mordaz y un genuino culto a la libertad de sus actores.
Una especie de «El club de los suicidas» en clave de libro de autoayuda que Pascal Chaumeil pule de todo asomo de humor negro para reconfortar al optimismo del gran público.
Una película admirable, aunque no siempre logra alcanzar sus objetivos. Es imposible no creer de manera plena en lo que nos narra. Es evidente que [Jonze] lucha por encontrar una conclusión adecuada para su fábula tecnoromántica, pero su talento nunca se agota.
Empieza con una de las fiestas mejor filmadas de la historia, donde Toni Servillo ofrece una actuación memorable. Sorrentino tiene la habilidad de presentarnos un mundo fascinante y complejo que nos atrapa desde el primer momento.
El guión se empeña en forzar casualidades que resultan un tanto artificiosas. Lo compensa un talento natural para la tragicomedia costumbrista y para el gag contenido.