El director parece haber creado una película en contra del público. A todos los que sugieren su cancelación, "The Palace" les responde con bromas edadistas, sexistas, escatológicas e islamófobas. Es difícil imaginar una obra más desagradable, vulgar y decadente.
La primera parte resulta memorable, asemejándose a una sitcom cruel que podría haber sido concebida por Hitchcock y Buñuel. 'Parasite' ofrece una lección sobre la creación de cine social sin recurrir a clichés evidentes, demostrando también cómo aprovechar el espacio fílmico de manera efectiva.
Extraordinaria ópera prima del cómico Jordan Peele, que prefiere poner en la picota a los defensores de la igualdad y al eufemismo políticamente correcto, echando sal en heridas sangrantes.
Parece un intento de hacer un cine popular distinto, vital y sin pretensiones, pero el resultado es demasiado tosco y autoindulgente como para tomárselo en serio.
Desde la humildad de la obra que se reconoce como menor, parece un compendio juguetón de todas las obsesiones de Polanski. Tanto Seigner como Amalric disfrutan enormemente, y el público se siente llevado por esa energía.
La interpretación de Skarsgard rescata a una película que combina, sin mucho acierto, elementos del cine de gangsters con toques de comedia al estilo de Kaurismaki.
A los hermosos diálogos, Eggers los complementa con una poderosa puesta en escena, manejando con virtuosismo tanto los pasajes wagnerianos como las escenas de tensión en el hogar.
“Anselm” es posiblemente el documental biográfico más significativo de la obra de Wenders, considerando su impacto político en una Europa que nuevamente enfrenta la intolerancia.
Una precuela que no ruge. Da la impresión de que el filme coloca sus piezas en posición estratégica para dar continuidad a la saga, pero es evidente que la fórmula está agotada.
El estilo de Arnold es fresco y vívido, y trabaja las formas del realismo social de un modo muy singular. La metáfora ornitológica resulta demasiado evidente.
Es más hermosa cuando retrata a la mafia en sus rituales de afirmación de una normalidad sanguínea que cuando sirve como medio para que, teóricamente, Chiara entienda a qué mundo pertenece.
Maresco parece burlarse de la serie de monstruos que tiene frente a su cámara, pero su representación de una Italia primitiva resulta ser tanto divertida como inquietante.
Kore-eda no logra capturar la esencia poética de lo cotidiano. Aunque hay una buena película en «Unimachi Diary», jamás tendremos la oportunidad de verla.
Mal viver es una película que sufre debido a su estilo implacable y un tono constantemente monótono. Se busca despojar al melodrama, conservarlo en una rigidez de reflejos apagados, y contemplar su último suspiro.
Notabilísima ópera prima, Ruiz de Azua presenta un enfoque naturalista que conecta con el espectador sin caer en la condescendencia, brindando una representación cercana de sus personajes. El desempeño de las actrices es excepcional.
Un soplo de aire fresco entre tanta corrección política. ¿Acaso no hay que aplaudir a una película que no tiene sentido del ridículo, que se lanza sin paracaídas a abofetear al público? «mother!» resulta de lo más sorprendente.
El filme intenta desconcertar y molestar al espectador con su inquietante realismo. Se asemeja en ciertos momentos al trabajo de Carlos Reygadas, contrastando junto a las pretensiones de una instalación artística que, en su búsqueda de ser enigmática, termina resultando demasiado evidente.