El estilo de Arnold es fresco y vívido, y trabaja las formas del realismo social de un modo muy singular. La metáfora ornitológica resulta demasiado evidente.
Un soplo de aire fresco entre tanta corrección política. ¿Acaso no hay que aplaudir a una película que no tiene sentido del ridículo, que se lanza sin paracaídas a abofetear al público? «mother!» resulta de lo más sorprendente.
Soderbergh transforma "Efectos secundarios" en un thriller al estilo de Brian de Palma. Sin embargo, su estilo distante y frío no se adapta al tono más sensual y festivo característico del director de "Carrie", lo que genera la sensación de que la película ha sido realizada por un director inadecuado.
Sonia Braga brilla en su papel, creando una conexión perfecta con el mundo que la rodea. Su presencia es cautivadora, y cada gesto, cada palabra y su interacción con el entorno son verdaderamente encantadores.
Llena de diálogos absurdos y personajes molestos, esta obra se rescata gracias a la actuación comprometida de Penélope Cruz, quien aporta autenticidad a una trama de telenovela con pretensiones de modernidad.
Un melodrama que intenta ser criminal, pero que termina siendo torpe, absurdo y repetitivo. Es una pena que el resultado no esté a la altura de las expectativas.
Ribera se esfuerza por alcanzar la trascendencia incluso en los momentos de transición. Sin embargo, cuando opta por la ironía al mostrar los entresijos de los desfiles de moda, parece ignorar que su película es, en realidad, un mero escaparate.
Parker Finn juega con la delgada línea entre la realidad y las pesadillas, logrando que ciertas escenas de 'Smile 2' sean realmente impactantes y memorables. La fuerza visual de estas secuencias es simplemente sobresaliente.
El director suizo tiene la habilidad de construir un universo a partir de la tensión entre opuestos. Sin embargo, en ocasiones, la película, llena de vitalidad y energía, puede verse afectada por la claridad de su mensaje moral.
Affleck se pone al servicio de la historia, filma con nervio tres secuencias de robo, invierte su tiempo en mimar las relaciones entre los protagonistas y es menos cuidadoso con los secundarios.
El guion de Thomas Bidégain refleja una meticulosa observación del protagonista. Sin embargo, en ocasiones, este detallismo puede resultar tedioso, y lamentablemente, McCarthy no consigue aportar la intensidad emocional necesaria en las situaciones diarias.
Extraordinarios Waltz, DiCaprio y Jackson reinventan tres estereotipos del género de manera que cada escena resulta sorprendente. Sin embargo, no todo es perfecto, ya que el tercer acto se siente apresurado y carece de la fluidez eléctrica que caracteriza el resto de la película.
Son relatos simples que no requieren de grandes tramas, ya que se sumergen en una tradición que combina una mezcla peculiar de esperpento y costumbrismo característico del cine español, donde destacan las actuaciones auténticas.
Siempre hay un deleite particular en disfrutar de una obra de Wes Anderson, aunque en ocasiones, como sucede aquí, su deseo de ser él mismo puede resultar más agotador que satisfactorio. Esta película es tanto enigmática como entrañable.