Se dan cita algunos tópicos como el acoso escolar y la familia disfuncional para desarrollar la trama siguiendo los previsibles patrones de una película europea de bajo presupuesto. Los efectos digitales son mejorables, y el tono resulta amable y soñador. No es necesario verla para imaginar cómo es.
Pixar parece estar en piloto automático. Los nuevos subuniversos se sienten forzados, como si intentaran crear la ilusión de estar en una película diferente. Sin embargo, su problema más grave es la pérdida de la poética que caracterizaba a sus mejores obras.
Parece que va a convertirse en un thriller procedimental, pero Sonia Méndez se enfoca en las emociones de los asistentes de aquella fiesta, ahora aislados en un pueblo desolado, reflejando la atmósfera de la película.
Aunque a veces es difícil empatizar con Mila o comprenderla en los mismos términos que ella demanda a quienes la rodean, en “Creatura” se abordan temas de manera vigorosa y valiente.
El ruido de la mar y el misterio que las olas anidan en su espuma, con las voces de los muertos hablando desde sus profundidades, configuran la magnética atmósfera de este cuento mágico.
Es una película que aborda temas importantes como la homofobia y el bullying, convirtiéndose en un conmovedor estudio de personaje. La primera parte del filme es especialmente hermosa.
Hermosísima, sin duda una de las mejores películas del año. La opacidad que rodea a ese padre cordial y enigmático es lo que dota de significado a todo el filme, convirtiéndolo en un precioso poema.
Magnífica suma portentosa de fábula ecológica, ‘road movie’ y reflexión sobre la pérdida individual y colectiva, habla de cómo nos comunicamos con nosotros mismos a lo largo del tiempo, cómo nos proyectamos hacia el futuro entendiendo el pasado.
Cuando la cámara de Pilar Palomero se centra en el comportamiento, se distancia del relato de un problema social para ofrecer un notable retrato de una adolescente inmersa en un temprano proceso de madurez.
Notable debut que recorre todos los aspectos del relato de iniciación y del romance juvenil, pero lo hace con una sensibilidad y una ternura que no caen en lo empalagoso ni en lo mórbido.
La vitalidad puberal del filme es contagiosa. Lo mejor: Da visibilidad a temas que no se suelen abordar en la animación infantil para audiencias masivas. Lo peor: Se deshincha en el tramo final.
En esta versión de "Los 400 golpes", la atmósfera otoñal y melancólica no deja lugar para la nostalgia ni la condescendencia. Es notable la forma en que Gray aborda con sutileza y precisión las sombras del sueño americano.
Honoré, que nunca ha sido un cineasta sutil, se enamora del ‘angst’ juvenil de su personaje, es decir, de sí mismo, y no sabe reconocer que la verdadera película está en otra parte: en un padre melancólico.
Espléndida película. Es muy hermoso el modo en que el filme trabaja su dimensión mágica desde el más estricto costumbrismo. Una fascinante fábula realista.
Hosoda no se conforma con satisfacer las exigencias de su público objetivo, ya que "Belle" es un espectáculo de deslumbrante belleza que trasciende el diálogo entre generaciones.
En la puesta en escena se evidencia todo el oficio acumulado por Spielberg a lo largo de los años. Se destacan los números musicales, así como el uso de colores y los elementos de decoración.
Una de las virtudes más notables de Clara Roquet es su enfoque transparente en su debut como directora. Esta estimulante ópera prima destaca por su frescura y autenticidad.
No es una película nostálgica, a pesar de la hermosa textura del celuloide. Lo que realmente destaca es un amor presente, que se refleja en la felicidad y el placer de hacer cine.