Cuando la cámara de Pilar Palomero se centra en el comportamiento, se distancia del relato de un problema social para ofrecer un notable retrato de una adolescente inmersa en un temprano proceso de madurez.
Notable debut que recorre todos los aspectos del relato de iniciación y del romance juvenil, pero lo hace con una sensibilidad y una ternura que no caen en lo empalagoso ni en lo mórbido.
La vitalidad puberal del filme es contagiosa. Lo mejor: Da visibilidad a temas que no se suelen abordar en la animación infantil para audiencias masivas. Lo peor: Se deshincha en el tramo final.
En esta versión de "Los 400 golpes", la atmósfera otoñal y melancólica no deja lugar para la nostalgia ni la condescendencia. Es notable la forma en que Gray aborda con sutileza y precisión las sombras del sueño americano.
Honoré, que nunca ha sido un cineasta sutil, se enamora del ‘angst’ juvenil de su personaje, es decir, de sí mismo, y no sabe reconocer que la verdadera película está en otra parte: en un padre melancólico.
Espléndida película. Es muy hermoso el modo en que el filme trabaja su dimensión mágica desde el más estricto costumbrismo. Una fascinante fábula realista.
Hosoda no se conforma con satisfacer las exigencias de su público objetivo, ya que "Belle" es un espectáculo de deslumbrante belleza que trasciende el diálogo entre generaciones.
En la puesta en escena se evidencia todo el oficio acumulado por Spielberg a lo largo de los años. Se destacan los números musicales, así como el uso de colores y los elementos de decoración.
Una de las virtudes más notables de Clara Roquet es su enfoque transparente en su debut como directora. Esta estimulante ópera prima destaca por su frescura y autenticidad.
No es una película nostálgica, a pesar de la hermosa textura del celuloide. Lo que realmente destaca es un amor presente, que se refleja en la felicidad y el placer de hacer cine.
Con delicadeza y sensibilidad, Suwa sana lo que parece incurable, de modo que las cicatrices que deja la Historia pierden importancia. Así, la película se ilumina con el sol y las nubes de un día cualquiera.
Ozon regresa con fuerza en lo que podríamos considerar un metadrama de iniciación queer. Combina de manera astuta el despertar sexual, la pulsión de muerte y la metaficción.
Su historia la hemos visto un montón de veces, pero lo que la hace nueva y emocionante es la frescura de sus diálogos y, sobre todo, su empecinamiento en no juzgar a ninguno de sus personajes.
No se salta ninguna de las normas no escritas del ‘coming of age’, adoptando la perspectiva de Gus como motor narrativo de la película. Lehericey tiende a retratarlo mientras observa algo en secreto.
Notable ópera prima que se impregna de la melancolía de la protagonista. Es un filme humilde, breve y concentrado que demuestra que crecer significa dejar atrás.
¿Era necesario volver a relanzar las telarañas? A tenor del resultado, por supuesto que sí. Ningún «reboot» superheroico que nos asalte la memoria ha llegado tan lejos en reinventar el imaginario de un personaje tan icónico.
En la estela de la serie «Stranger Things», se revela como un auténtico catálogo de citas. La reconstrucción nostálgica resulta eficaz y está hecha con el cariño de quien duerme con un poster de «Los Goonies» en la cabecera de la cama.
Es difícil sentir empatía por el padre y el hijo en 'Bright Nights', ya que Arslan no se preocupa por que formemos un vínculo con ellos. Un extenso plano de carretera nos sugiere una epifanía que finalmente no se materializa.
Película menor y discutible, acaba siendo una mezcla de video institucional y un episodio ficcionalizado de ‘Hermano mayor’. Los diagnósticos presentados son, en muchos casos, simplistas y reduccionistas.