Agotados los gags recurrentes, la trama toma derroteros previsibles. Sorprende que la película funcione un poco mejor en sus momentos serios que cuando intenta ser graciosa.
La película logra mostrar las disparidades y tensiones de clase en la Historia de Brasil, aunque podría haber beneficiado del humor y la ironía característica de un Raúl Ruiz para alcanzar sus metas sin resultar tan forzada.
"Kubi" es una obra que desafía la comprensión, ofreciendo una respuesta provocativa al clásico "Kagemusha" de Kurosawa. Su director juega con la narrativa de manera excéntrica, creando un cine que, aunque es introspectivo, busca conectar con el público.
La cuidadosa reconstrucción histórica de la agonía del rey se acompaña de una deconstrucción del mito en un enfoque dual. Esta obra presenta de manera elegante la intersección entre la Historia y la leyenda, así como la relación entre la vida y el cine.
Condensa demasiado la presentación de personajes, y es imposible llegar a sentir ni un átomo de simpatía por ellos. Juega a no dar explicaciones, pero su opacidad quiere disimular una cierta sensación de impotencia.
A veces parece que Dutta tiene buenas ideas, pero la manera abrupta en que concluye algunas escenas o la excesiva prolongación de otras afecta la efectividad de la narrativa. Además, el aspecto de terror es prácticamente inexistente.
Puro Boris Vian. Es una adaptación fiel del libro. Existen varias subtramas, algunas bien logradas y otras no tanto. Sin embargo, cuando la historia toma un giro más oscuro, Gondry maneja el cambio de tono con una sorprendente madurez.
Para comprender un duelo y que realmente resuene, es fundamental establecer una conexión afectiva. “Mi vida con Amanda” logra este desarrollo de forma muy orgánica.
La premisa resulta intrigante y desconcertante. Los excesos, aunque entretenidos, parecen más un indicativo del desgaste de una idea que de una verdadera confianza en la transgresión propia del género de terror.
Lindon interpreta al director de una fábrica. El fallo de Brizé es elevarlo a un estatus casi sagrado, reflejando un enfoque reduccionista que se siente más utópico que realista.
“Spring” logra retratar de manera efectiva una parte del impresionante mural que Bing ha estado creando durante veinte años, el cual ilustra los transformaciones de la China moderna.
Su guión presenta serias inconsistencias que afectan la credibilidad de la trama, convirtiendo a la película en un thriller que resulta confuso y desorientado.
El diseño presenta una mezcla impresionante de elementos visuales inspirados en "2001" y "Alien", creando una experiencia fascinante. Sin embargo, la película se siente lenta y, en ocasiones, aburrida. También le falta aceptar plenamente su temática existencialista, ya que su mensaje resulta un tanto complaciente.