Un largo travelling inaugura la excepcional “El mal no existe”, anticipando que lo que está por venir tendrá una dimensión cósmica y envolvente, similar a un interrogante trazado sobre la hierba.
Inspirándose en 'Historias de San Valentín', la película logra juntar a un elenco estelar, emparejándolos con una química forzada y ubicándolos en un conflicto superficial. Resulta ser una fábula vacía.
La primera parte es excepcional, pero en su segunda mitad pierde fuerza. Audiard opta por recursos de melodrama poco sofisticados y, en ciertos momentos, recuerda a un Iñárritu en sus días menos inspirados.
Las normas del juego que presenta Nolan son tan numerosas que es difícil encontrar un momento de tranquilidad. A diferencia de Lynch o Buñuel, quienes son maestros en crear sueños sin restricciones, Nolan a menudo parece excesivo y le falta audacia.
Son relatos simples que no requieren de grandes tramas, ya que se sumergen en una tradición que combina una mezcla peculiar de esperpento y costumbrismo característico del cine español, donde destacan las actuaciones auténticas.
Kurzel maneja con gran destreza las escenas de tensión, las persecuciones, los atracos a bancos y los tiroteos, aunque se puede criticar a "The Order" por su adhesión excesiva a las tradiciones del género.
La película se enfoca en la singular belleza del paisaje, utilizando las amplias distancias y la sensación de tiempo detenido como características distintivas. Sin embargo, deja de lado por completo la tensión dramática.
La solidez del discurso y la elegancia de la puesta en escena confirman a Clooney como un director destacado, logrando que la película tenga la calidad del cine clásico, capaz de narrar historias de manera cautivadora.
La película presenta momentos realmente cómicos, aunque también hay secuencias que parecen perder el rumbo. Comienza con una citación de Ross Perot sobre la ausencia de reglas en la política, pero en esta comedia sí existen, y Jay Roach parece no tenerlas del todo claras.
Megalópolis se dirige hacia la sátira, pero sus personajes parecen pertenecer a diferentes realidades. La película transita entre lo grotesco y lo serio, mezclando ideas poco desarrolladas con un estilo exagerado.
La película enfatiza una villanía muy promocionada mientras suaviza la imagen de una figura polémica. El retrato de Trump, a pesar de la notable actuación de Sebastian Stan, no presenta elementos innovadores.
El enfoque de la confesión sin reservas y el uso de la propaganda son las herramientas que ha seleccionado Isabel Coixet. Garzón no aborda todos los asuntos que lo han convertido en una figura controvertida.
Es una serie melodramática y ruidosa que carece de un mensaje claro. Intenta transmitir demasiadas ideas a la vez, lo que resulta en una confusión visual de conceptos poco desarrollados.
Sean Baker se arriesga de nuevo al presentar una versión ‘trash’ de un cuento de hadas, mostrando su profundo cariño por los personajes. La película ofrece una visión realista y llena de adrenalina de 'Pretty Woman', destacando la extraordinaria actuación de Mikey Madison.
El filme se siente como un thriller aburrido y predecible, con una historia de amor que intenta revitalizarlo, pero carece de la profundidad necesaria para explorar los dilemas morales que plantea.
Vivaz y enérgica, la película destaca por la inteligencia con la que Giannioli utiliza el lenguaje. Muestra que adaptar un clásico no implica renunciar a presentar la literatura de manera efectiva.