Un profundo documental que explora el alma humana en su búsqueda de la calma y la espiritualidad. Es una propuesta que invita a la reflexión, sin importar las creencias personales.
Lo que inicialmente puede parecer un ingenioso ejercicio de estilo se convierte en la reivindicación de un género. El extenso clímax que enfrenta a los personajes buenos y malos es, sin duda, una magistral lección de cine.
La dirección de Martin Campbell resulta poco pulida y tensa, y los actores que acompañan a Neeson parecen desinteresados, presentándose ante una cámara que refleja el mismo aburrimiento.
Funciona como una precisa, modesta obra de cámara sobre la necesidad de ser honestos por encima de lo que perdamos por el camino. Y con un efecto especial de carne y hueso llamado Tom Hardy.
Al margen de la dudosa eficacia de los gags, que se ven venir a años luz (...) ofrece una visión del mundo de un colosal cinismo, que intenta que el vómito y la baba tengan el mismo sabor.
Es fascinante la sencillez con que Panahi deja que su denuncia se despliegue con placidez, haciendo que cada personaje secundario trascienda el color local para aportar información capital a una tesis que nunca se hace obvia.
Una película que busca ser intensa, pero que pierde gran parte de su fuerza en un clímax que se alarga demasiado y en algunas bromas lamentablemente fallidas.
Slade sigue el guión y añade un toque al núcleo de esta novela romántica con tintes mormones, pero la inclusión de vampiros inexpertos termina siendo una mera ilusión que no aporta profundidad a la historia.
Brillante fin de fiesta, se posiciona entre los mejores títulos del ciclo Craig por su habilidad para abordar los aspectos que faltaban, presentando a Bond como un ser humano consciente de su mortalidad.
Comedia que carece de una evolución coherente en la trama, sin considerar el sentido común de sus personajes, y que se deja llevar por un flujo emocional superficial.
Delpy se centra tanto en los chistes de mal gusto y en la búsqueda del gag que pierde de vista que la verdadera comedia surge de la conexión entre el ritmo y el lenguaje. Esta crítica confiesa que pocas películas le han generado tanto malestar.
Tedioso thriller de atracadores que obliga al espectador a soportar las interminables arengas de un predicador, esperando que Willis despierte de su letargo para silenciarlo.
Agotados los gags recurrentes, la trama toma derroteros previsibles. Sorprende que la película funcione un poco mejor en sus momentos serios que cuando intenta ser graciosa.
La película aborda la decadencia de la carne, pero termina ahogándose en su propia pretensión. Su crítica se pierde en un enfoque new age que resulta incómodo, a pesar de sus intentos por explorar oscuros clubes de intercambio o sadomasoquismo.
Una película deslucida y aburrida que carece de un buen ritmo narrativo. Su intento de profundizar en un tono trágico no logra impactar, y su estética recargada resulta poco atractiva, convirtiendo la experiencia en un verdadero calvario.
Carece de tensión, presenta un diseño de personajes desastroso que confunde lo grotesco con la artesanía de calidad, además de dar un aspecto antropomórfico a los animales que recuerda más a una obra escolar de bajo presupuesto.
La primera parte es realmente impactante. Sin embargo, su brevedad puede llevar a la confusión, y a medida que se desarrolla el personaje de Clare, este western disfrazado de 'road movie' a pie parece desorientarse un poco.
Una película que podría parecer excesivamente formalista, narra el recorrido moral de su protagonista con la tranquilidad de un análisis de personaje en descomposición, filmada con un ritmo que parece deshelarse.
La película logra mostrar las disparidades y tensiones de clase en la Historia de Brasil, aunque podría haber beneficiado del humor y la ironía característica de un Raúl Ruiz para alcanzar sus metas sin resultar tan forzada.