Fotografía social de la ignominia. Destaca la esperanza de que no haya continuación, aunque es complicado elegir entre sus desafortunados chistes sobre estereotipos raciales y su discurso forzado sobre la tolerancia.
Stone intenta reencontrarse sin éxito con su cara más violenta y canalla. «Salvajes» es tan rutinaria y acepta sus carencias narrativas con tanta desgana que resulta difícil entender el porqué de su existencia.
La perspectiva que ofrece "Nuevo orden" es más cínica que nihilista y prorevolucionaria. No hay lugar a dudas sobre las tácticas retóricas de Franco, que te atrapan de manera contundente a través de un impacto efectivo.
El retrato que hace Gordon-Levitt de este cachas con corazón genera una conexión emocional y solidaria. Sin embargo, su inclinación hacia una moraleja reaccionaria puede ser un punto negativo.
Agotados los gags recurrentes, la trama toma derroteros previsibles. Sorprende que la película funcione un poco mejor en sus momentos serios que cuando intenta ser graciosa.
La película no logra transmitir la intensidad necesaria para un melodrama y carece de elementos sorprendentes que la conviertan en un cuento macabro. Además, al revelar secretos, resulta excesivamente explicativa.
A veces parece que Dutta tiene buenas ideas, pero la manera abrupta en que concluye algunas escenas o la excesiva prolongación de otras afecta la efectividad de la narrativa. Además, el aspecto de terror es prácticamente inexistente.
Este entrañable documental muestra un profundo interés en descomponer capas de memorias superpuestas, enriquecido por intervenciones sobresalientes, lo que lo convierte en una obra especialmente relevante para los aficionados al clásico de Leone.
Una película deslucida y aburrida que carece de un buen ritmo narrativo. Su intento de profundizar en un tono trágico no logra impactar, y su estética recargada resulta poco atractiva, convirtiendo la experiencia en un verdadero calvario.
Wéstern centrado en las mujeres. Mortensen se enfoca en explorar los sentimientos de sus personajes, sin recurrir a exageraciones, mostrando una ternura sutil y profunda.
Carece de tensión, presenta un diseño de personajes desastroso que confunde lo grotesco con la artesanía de calidad, además de dar un aspecto antropomórfico a los animales que recuerda más a una obra escolar de bajo presupuesto.
La primera parte es realmente impactante. Sin embargo, su brevedad puede llevar a la confusión, y a medida que se desarrolla el personaje de Clare, este western disfrazado de 'road movie' a pie parece desorientarse un poco.
Está descompensada. Si la intención era transformar la torpeza en arte –o la mierda en oro, como se menciona en el filme–, Serra no logra cumplirlo por completo.
Una película que podría parecer excesivamente formalista, narra el recorrido moral de su protagonista con la tranquilidad de un análisis de personaje en descomposición, filmada con un ritmo que parece deshelarse.
Una de las virtudes más fascinantes de “Disturbios” es la precisión suiza con la que se filma la construcción de un reloj, así como el rigor con el que se explican los pormenores cotidianos de los anarquistas.
La película logra mostrar las disparidades y tensiones de clase en la Historia de Brasil, aunque podría haber beneficiado del humor y la ironía característica de un Raúl Ruiz para alcanzar sus metas sin resultar tan forzada.