La película establece una dinámica de complicidad entre los actores. Aunque podría parecer un 'spin off' de "Ocean’s Eleven", carece del toque de estilo que Steven Soderbergh suele brindar.
Tres películas en una que, a pesar de su estilizado cambio de registros y tonos, no logran formar un todo cohesivo. La indiscutible fuerza visual tiende a opacar la intensidad del drama.
Tim Roth ofrece una actuación sobresaliente. Sin embargo, es lamentable que Michel Franco finalice su película de manera tan decepcionante, dejando un cierre que recuerda a los errores de un principiante en el mundo del cine.
El director es un experto en estilo, brindando imágenes memorables. Sin embargo, la fuerza de estos momentos no puede ocultar un desarrollo dramático algo débil.
Serebrennikov se enfoca en los detalles menos profundos de la escena para dar vida a su retrato. Sin embargo, el resultado es una simple fachada que carece de una perspectiva auténtica sobre el personaje.
Como muchas películas que se inspiran en hechos reales, esta no logra ir más allá de la realidad en la que se fundamenta. Se atiene estrictamente a un guion que resulta correcto, pero tedioso, propio de un procedimental.
Un proyecto de bajo presupuesto que se sitúa entre la obra de Cassavetes y la de los Taviani en "César debe morir", revelando que toda creación artística requiere un toque de sufrimiento ajeno para alcanzar su verdadera autenticidad.
Imposible encontrarle un título más adecuado a la estupenda «La verdad». Era difícil prever que tanto Deneuve como Binoche cupieran en el humilde universo de Kore-eda. Pero el milagro se produce.
Esta delicia es un bello vals. Al igual que en las obras de Eric Rohmer y Woody Allen, los parques se convierten en esos espacios donde el azar y el amor continúan su diálogo.
«Le passé» puede dar la impresión de ser más meticulosa que «Nadir y Simin» y de tener más imperfecciones y excesos. Sin embargo, sigue siendo una obra maestra.
Rosales logra que su tragedia impacte y resuene en el público. Un casting excepcional, encabezado por Bárbara Lennie, destaca. No obstante, el gran hallazgo es Joan Botey.
Huppert demuestra ser la mejor actriz en activo, logrando que la inteligencia detrás de la construcción de la película, su fluidez y transparencia se manifiesten de forma natural.
Es lamentable que no tenga creatividad visual y que su protagonista no sea retratada como una mujer auténtica, sino que se quede atrapada en un estereotipo.
Es un epílogo menor a la fantástica 'Las horas del verano'. Su ligereza encierra valiosas reflexiones sobre nuestra relación con los recuerdos. No obstante, puede resultar fácil de interpretar como un ejercicio de autoindulgencia.
Monahan muestra que ha asimilado ciertas enseñanzas del maestro Scorsese. Winstone da vida a un gánster que parece sacado de una película de Tarantino. Sin embargo, el romance entre Farrell y Knightley no resulta tan convincente.
Es una película que atrapa la atención de inmediato. La forma en que se desarrollan los eventos la transforma en una experiencia extremadamente divertida.
No se pone en duda la buena intención al mostrar una celebración de personas adineradas, sin embargo, la forma en que John Michael McDonagh critica su superficialidad se siente algo exagerada, lo que resulta en una experiencia cinematográfica un tanto pesada.