Una combinación extraña y cautivadora de “Viernes 13” y el “Gerry” de Gus Van Sant. La elegancia visual elimina los elementos innecesarios de la historia, presentando un ‘slasher’ en su forma más pura.
A pesar de ser un «exploit» sin atractivo, se plantea la posibilidad de una secuela. Al juntar ciertas características, se revela que «Horror Park» es verdaderamente un desastre.
Condensa demasiado la presentación de personajes, y es imposible llegar a sentir ni un átomo de simpatía por ellos. Juega a no dar explicaciones, pero su opacidad quiere disimular una cierta sensación de impotencia.
La película no logra transmitir la intensidad necesaria para un melodrama y carece de elementos sorprendentes que la conviertan en un cuento macabro. Además, al revelar secretos, resulta excesivamente explicativa.
Insólita película. El modo en que Nichols dosifica la información te mantiene en vilo hasta que la dimensión más emocional de la historia gana terreno. Es un filme que salta al vacío sin red, asumiendo sin miedo alguno las consecuencias.
Las escenas de la película se presentan con un estilo ominoso, usando movimientos de cámara pausados que amplían el encuadre, estableciendo así el entorno donde se desenvuelve la narrativa.
A veces parece que Dutta tiene buenas ideas, pero la manera abrupta en que concluye algunas escenas o la excesiva prolongación de otras afecta la efectividad de la narrativa. Además, el aspecto de terror es prácticamente inexistente.
Este entrañable documental muestra un profundo interés en descomponer capas de memorias superpuestas, enriquecido por intervenciones sobresalientes, lo que lo convierte en una obra especialmente relevante para los aficionados al clásico de Leone.
Ni el peor enemigo de la DC habría imaginado un resultado tan desastroso como 'Blue Beetle'. Es una película visualmente poco atractiva, con una calidad que deja mucho que desear y que parece un simple intento de brillar con efectos digitales.
Puro Boris Vian. Es una adaptación fiel del libro. Existen varias subtramas, algunas bien logradas y otras no tanto. Sin embargo, cuando la historia toma un giro más oscuro, Gondry maneja el cambio de tono con una sorprendente madurez.
Se podría acusar a Resnais de dejar a medias su propuesta inicial, ya que la filmación contemporánea de la obra, dirigida por Denis Podalydès, pronto se ve opacada. Sin embargo, el resultado final es a la vez vívido y cautivador.
Para comprender un duelo y que realmente resuene, es fundamental establecer una conexión afectiva. “Mi vida con Amanda” logra este desarrollo de forma muy orgánica.
En 'Los ojos de Julia' se encuentran dos experiencias cinematográficas opuestas: una se apega a una fórmula predecible, mientras que la otra se sumerge en el caos. En resumen, la película carece de enfoque y parece no tener conciencia de su propia exageración.
Un paso más allá de la notable “Magical Girl”, “Mantícora” se atreve a explorar lo desconocido y a confrontar lo indescriptible, ese misterio profundo que llamamos cine.
La premisa resulta intrigante y desconcertante. Los excesos, aunque entretenidos, parecen más un indicativo del desgaste de una idea que de una verdadera confianza en la transgresión propia del género de terror.
Retrata la Turquía del régimen de Erdogan como un auténtico infierno polanskiano. Puede perder a buena parte de su público potencial al maltratarlo con humillaciones, pesadillas y golpes de efecto sonoros.
Magnífica. La coralidad de “Alcarràs” requiere, a pesar de la aparente sencillez de la historia, un dominio absoluto de la escritura, la cámara y el montaje para que cada personaje posea una mirada y una voz propias.
Tal vez el problema del cine de Loach radica en su exceso de fe en la relación causa-efecto. Para respaldar su visión, Loach manipula los resultados. Se puede decir que es un capitalista de las emociones del proletariado.