A pesar de la calidad narrativa de la película, parece que Carrère no logra manejar adecuadamente el síndrome de la impostura, un tema que trató con gran éxito en obras como “El adversario”.
Un guion que funciona con precisión. Nacar prioriza el resultado sobre los métodos, lo que ocasionalmente lleva a soluciones inesperadas que rompen el realismo de la narrativa.
Una emocionante obra testamentaria. Erice aprovecha para ajustar cuentas con esas películas inacabadas o imaginadas que jalonan su breve pero deslumbrante trayectoria como cineasta.
Una fábula implacable, que trabaja magistralmente los tiempos muertos para crear tensión y que, con elegancia, estrangula la empatía que el espectador pueda sentir con el amor incondicional que lleva dentro una madre equivocada.
El material es altamente inflamable y Hayakawa se sitúa a menudo en el límite de lo emocional. Sin embargo, es apreciable la delicadeza y la sobriedad que presenta el filme.
Su guión presenta serias inconsistencias que afectan la credibilidad de la trama, convirtiendo a la película en un thriller que resulta confuso y desorientado.
Coixet, más clásica y convencional que Sara Mesa, intenta encapsular el comportamiento de Nat. Aunque no es antipática, su carácter enigmático se pierde. Las actuaciones de Laia Costa y Honik Keuchkerian son espléndidas.
Una película más insólita de lo que parece a un primer vistazo. Por desgracia, el guión comete un error al introducir un personaje que actúa como un molesto 'deus ex machina', amenazando con desestabilizar la civilizada humildad que caracteriza al resto de la película.
Los actores brillan en sus interpretaciones y la dirección es elegante, aunque hay un desbalance en la narrativa. La película promueve la reconciliación, pero los mensajes se sienten excesivamente intensos.
Un ejercicio delirante. Enorme palíndromo sobre el amor y la solidaridad, obliga a que varios actores hagan el ridículo interpretando a personajes bajo capas imposibles de maquillaje.
Este crítico comparte su conexión con la obra de Beauvois en "No creas que voy a gritar", donde se expone de manera sincera, utilizando su amor por el cine como un puente entre su profunda reflexión y la realidad.
Es una adaptación de 'Otra mujer' de Woody Allen con un enfoque metaficcional. Triet no siempre logra mantener la credibilidad de su narración, lo que impide que la película refleje adecuadamente el viaje iniciático de su protagonista.
Aburrida, ridícula y reiterativa, invita a abandonar las salas. Si quieren excitarse o buscar salidas creativas a la monotonía sexual de su vida en pareja, esta no es su película.
Filme que disgustará, con tanto azúcar, a los amantes del fantástico distópico y que dejará patidifuso al público adicto a la novela rosa de multisalas.
Es una adaptación del estilo «mumblecore» similar a «Antes de amanecer», centrada en cómo el amor moldea quiénes somos, presentada con una sinceridad conmovedora.
Un impresionante reflejo de la experiencia femenina, con elementos autobiográficos que enriquecen la narrativa. Ofrece una profunda reflexión sobre el amor y sus desilusiones, destacando dos escenas de cena, donde el soju añade una atmósfera memorable.