Un filme extraordinario. Lo más fascinante de “Memoria” es el estado de trance en que coloca al espectador. Ver “Memoria” es como descubrir el cine por primera vez.
Ecos de películas como 'Te querré siempre' y 'Antes del amanecer' se cuelan entre las imágenes, pero 'Copia certificada' se defiende sola como obra maestra en verdad original.
Magnífica película. Mouret presenta a sus personajes sin juzgarlos, ofreciendo una reflexión que recuerda al cine de Rohmer. La historia es una delicia que nos recuerda que todos anhelamos amar, pero a menudo no sabemos cómo hacerlo.
Es una película que destaca más en la teoría que en la práctica. Sin embargo, es impresionante cómo Petzold se arriesga al explorar la naturaleza irracional del amor en un melodrama que habría sido un éxito entre los surrealistas más fervientes.
¿Puede el trabajo de una actriz redimir las flaquezas de una película? ¿O hacerte olvidar que estás viendo una película fallida? Émilie Dequenne consigue, ella solita, dotar de alma a una trama inconsistente.
Angustiosa contención neorrealista que retrata la complejidad de los préstamos, embargos y sueños inalcanzables. La segunda parte del filme también resulta conmovedora, aunque la reiteración del tema del abismo puede llegar a resultar un poco agotadora.
Extraordinaria película en la que Panahi crea un intrincado laberinto de espejos con él como protagonista, reflexionando sobre el significado de las distancias.
La intención de Cousins es admirable, sin embargo, los resultados no siempre logran cumplir con las expectativas. Además, el uso de la narración en primera persona, con una voz que imita a Hitchcock, puede ser cuestionable.
La visión de Haynes va más allá de simplemente narrar una historia; capta la esencia de sus personajes con gran claridad y los presenta como reflejos de una era única, sin caer en la nostalgia innecesaria.
Cine de juicios en su máxima expresión. Lo fundamental va más allá de la decisión del jurado; es el proceso y su impacto en todos los involucrados. La acusada se encuentra en un estado enigmático e inalcanzable.
Menudo patinazo. Ninguna de las reacciones de los personajes sigue una lógica, ni siquiera la del impulso pasional. El sustento dramático de «Mon roi» es el puro absurdo.
Es una adaptación de 'Otra mujer' de Woody Allen con un enfoque metaficcional. Triet no siempre logra mantener la credibilidad de su narración, lo que impide que la película refleje adecuadamente el viaje iniciático de su protagonista.
Aburrida, ridícula y reiterativa, invita a abandonar las salas. Si quieren excitarse o buscar salidas creativas a la monotonía sexual de su vida en pareja, esta no es su película.
Filme que disgustará, con tanto azúcar, a los amantes del fantástico distópico y que dejará patidifuso al público adicto a la novela rosa de multisalas.
Es una adaptación del estilo «mumblecore» similar a «Antes de amanecer», centrada en cómo el amor moldea quiénes somos, presentada con una sinceridad conmovedora.
Un impresionante reflejo de la experiencia femenina, con elementos autobiográficos que enriquecen la narrativa. Ofrece una profunda reflexión sobre el amor y sus desilusiones, destacando dos escenas de cena, donde el soju añade una atmósfera memorable.
A Bize logra transmitir una sensación de intimidad notable. Aunque hay algunas metáforas que resultan evidentes, se consigue apreciar la tristeza que acompaña esos retornos que mezclan los buenos deseos con el olvido.
La transparencia del estilo permite que la película se experimente con una intensidad poco común. Aquellos que han estado en una relación de pareja pueden encontrar puntos de conexión.
Es una historia conmovedora. Sin embargo, Bille August, en su labor como director, no logra trascender la rigidez de un guion predecible y la superficialidad de la estética presentada.