La dirección resulta ser muy plana y funcional, careciendo de imaginación y audacia, lo que sofoca la auténtica falta de sentido del exceso presente en Kerouac, con su prosa torrencial y caótica. Además, se aprecia una notable falta de química entre los actores.
Previsible sensibilidad. La película es tan poco sutil en sus manipulaciones dramáticas que resulta irritante para quienes buscan un enfoque más complejo en el tratamiento de un tema tan delicado.
Propone el mismo esquema que los clásicos que intenta deconstruir. Resulta un poco irritante que se insista en que un hombre y una mujer que deseen ser amigos siempre terminarán en la cama.
Los problemas de los personajes de 'Inmaduros' están tratados con tanta ligereza, son tan banales, que ni siquiera son capaces de generar complicidad. Son puro cliché.
No hay mundo alrededor de Darcy, Rachel o Dex, pues están atrapados en un plano medio televisivo que los lleva a mirarse hacia dentro. Es una 'película de zombis vestidos de Ralph Lauren', lo cual es una descripción inmejorable.
Es mérito de Holst acercarse a esta previsible materia prima a través de una puesta en escena elegante, utilizando el recurso de «basado en hechos reales» sin que esto vulnere la tensión narrativa. Ha sabido aprovechar la tradición del género y la ha redirigido para retratar una amistad que enfrenta las inclemencias del destino.
Goupil no ahorra críticas, pero la mayor virtud de su propuesta radica en su sensibilidad al acercarse a los niños, evitando tratarlos con condescendencia.
Es una película a ratos hilarante, a ratos melancólica, pero este crítico tiene la sensación de que la impaciencia innata de Winterbottom le impide ir más allá del juego de máscaras.
Miyazaki vuelve a mostrar la armonía entre dos mundos que, a primera vista, parecen contrarios. Es una obra destinada a adultos que aún conservan su niño interior.
¿Un Tarantino menor en forma de novela gráfica? Por supuesto, pero con agudos comentarios sobre una sociedad embebida de los ideales del neocapitalismo liberal.
Magnífico filme, la película se entrega a explorar esa mirada animal desde una puesta en escena eminentemente sensorial y caótica. Todo es fragmento, color, ruido.
Lo más admirable es su trabajo sobre el punto de vista. Desde un riguroso tratamiento de la subjetividad, Arnold humaniza a esta vaca sin futuro, transformando su relato en una tragedia.
Hermosa película la grandeza de “Gunda” está en que no hay más mensaje que la historia de una madre que aprende a serlo, que es feliz siéndolo y que sufre si no lo es.
Película intencionadamente anticuada que se adhiere de manera rigurosa a los relatos de Hugh Lofting. Un cuento fantástico, desprovisto de maldad y con un enfoque muy puro.
Tiene sentido del humor y se beneficia de una excelente interpretación de Agnieszka Mandat. Sin embargo, la resolución del enigma, que busca abordar la decadencia de la civilización, no logra captar nuestro interés.
Es una película con aciertos: la premisa resulta ciertamente ingeniosa. Pero al final acaba siendo bastante más convencional de lo que le gustaría admitir.