Contiene una de las secuencias de francotirador mejor rodadas en los últimos años y una investigación fascinante para comprender la mente de un asesino. Brutal.
El thriller de la temporada contiene prácticamente todo lo que se espera de una buena película del género. 'Sinister' logra generar una intensa atmósfera de tensión.
Si bien la película no aprovecha del todo las posibilidades brindadas, el oficio que se desprende de la puesta en escena garantiza una buena digestión de sustos y de escenas estresantes.
Concebida para disfrutarse en pantalla grande y mostrando la habilidad del cineasta Richet para seleccionar el tamaño del plano, 'El piloto' se presenta como una obra que contrasta a Butler en su papel de nuevo héroe cotidiano.
De montaje atropellado, más que ágil, la película funde elementos dispares como la tradición familiar o el propio deporte de la canasta, tanto en su versión académica como en la callejera. Raruna.
Entre lo millennial y lo boomer, 'El juego de las llaves' presenta a Mikel Erentxun. Es una película sobre swingers en Valencia, con Justina Bustos como protagonista.
Es una intriga verosímil que actúa con precisión y evita el exceso de testosterona. La película logra mantener el interés, y lo que sucede en la superficie es menos relevante que lo que se hinted en las profundidades de la trama.
Brioso y claustrofóbico thriller. La concisión de la puesta en escena y el magnetismo de un reparto exclusivamente viril terminan por conformar un filme altamente recomendable.
Película tan emotiva como dramática, inesperadamente cómica. Además, es un mérito del elenco, destacando a Karra Elejalde y Alexandra Jiménez, y Dani Rovira también aporta su talento.
El nacimiento de los radicalismos y una noción romántica de la existencia sirvieron como caldo de cultivo para un suceso tan rocambolesco como verosímil, gracias a intérpretes como Hopkins.
El filme destaca por su claridad expositiva, lo que facilita la comprensión de la trama y los personajes. A través de una narrativa bien estructurada, logra captar la atención del espectador. Además, la dirección y la cinematografía juegan un papel fundamental en la presentación de la historia de manera efectiva.
No es la película más lograda de Mendoza, pero resulta interesante y se desempeña bien como una road movie con rehenes. La acción es seca y sujeta un enfoque virulento, mientras que el drama se siente distante.
Una película que si bien redunda en la estilización y en la hipérbole, sorprende cuando se despoja de las formas y se refugia en el free style del lúbrico y terminal Porfirio.