Invita al espectador a compartir la intimidad de una casa de citas, utilizando recursos como la cámara subjetiva. Interesa pero no consigue profundizar en su realidad testimonial.
Más que en la manera de contar, lo relevante de 'Ara Malikian, una vida entre las cuerdas' está en lo que cuenta. El virtuoso Malikian y su found footage.
Un documental esclarecedor para quienes no están familiarizados con el tema, aunque puede resultar más convencional para aquellos que ya conocen la obra y pensamiento de este revolucionario guía espiritual.
Película de lucha, superación y segundas oportunidades que muestra el efecto transformador del arte. Stojevic logra identificar el personaje, las palabras y las imágenes precisas para narrar esta historia.
Hugh Hudson se aleja de sus rasgos de autor y se dedica a una producción que aporta un tinte de melodrama y épica a la historia del descubrimiento artístico.
Gracias a un guión de narrativa arrolladora, con diálogos labrados a golpe de picahielo y generosas dosis de humor inteligente, consigue acercar la Historia a la actualidad y forjar un icono.
El hecho de que el director y guionista haya decidido abordar tan pronto el biopic de una personalidad tan destacada entrañaba ciertos riesgos, aunque estos se mitigaron en parte gracias a una elección acertada del reparto.
Violeta Salama debuta en la dirección con 'Alegría', que ofrece estímulos interesantes, pero carece de un enfoque más sólido en su desarrollo dramático. La película resulta exótica y estimulante, aunque a veces se siente un poco plana.
Es tal el ritmo, la pirotecnia y el encanto de los actores, que hace que pasemos por alto tales defectos y nos entreguemos con tontuna, romanticones somos, a este espectáculo.
Natali transita por lo pseudocientífico, lo empírico, lo moral y lo divino. Demasiado para mi 'body'. Inopinadamente, la película gana enteros cuando se adentra en la exploración de las pulsiones humanas.
Desarrolla en clave de realismo mágico un duelo paterno-filial, evitando el miserabilismo que suele asociarse a la temática y contexto. Además, nos sumerge en imágenes apocalípticas de gran fuerza.
Más que en la sencillez narrativa, el encanto de esta película está fundamentado en esa imaginería espacial con vestuario y atrezzo casero y un tono tragicómico que deja un poso amargo, pero esperanzador.
La película busca entretener y, al mismo tiempo, dejar un mensaje sobre la importancia de la magia en nuestras relaciones. Logra cumplir con el primer objetivo, pero no logra concretar su propósito más profundo.
Todo muy descabellado y nonsense, pero puesto en escena con la pericia y el ritmo de montaje lo suficientemente elevados como para bloquear las preguntas que puede hacerse el espectador acerca de lo que está sucediendo.
Tiene el nítido propósito de entretener a los más pequeños. Es una explosión de luz y color, pero el guión, a pesar de sus hallazgos, no refleja el cuidado que se evidencia en el resto de la propuesta.