La película no tiene mucho sentido. El guión está tan decidido a ocultar sus cartas que cuando por fin llega la gran revelación, resulta decepcionante y absurda.
Una inmersión en el Nueva York real tan intensa e indeleble como no había visto en mucho tiempo. Puede que sea cruda, pero es completa y estimulantemente viva.
Una vez que se convierte en una película de terror, 'The Last Days on Mars' pierde su originalidad y se convierte en la habitual batalla 'nosotros contra ellos', entre los muertos y los no-muertos.
El burbujeante humor de 'Buscando a Nemo' es tan fresco, seguro de sí mismo y carente de cursilería que te hace que te preguntes qué hay en la tecnología de Pixar que inspira a los creadores a ser tan infinitamente inventivos.
Un film de acción y aventuras llevado con habilidad, superando a la mayoría de su género al ofrecer personajes secundarios con una notable profundidad.
Las escenas de baloncesto son tan descuidadas y desordenadas que las supuestas payasadas se convierten en confusión. Pero fuera de la cancha, los actores dan vida cómica a sus caricaturas.
Lo que hace mejor es mantener un aspecto y un tono que lleva el trazo grueso del cómic al reino del cine de acción real, sin parecer demasiado amanerada o artística.
Más que la mayoría de docudramas sobre acontecimientos relativamente recientes, está tan bien escrita y tiene unas interpretaciones tan buenas que transmite una convincente ilusión de veracidad.
La autenticidad que Cannavale y Bening aportan a sus papeles otorga un sentido terrenal e íntegro a personajes que, de otro modo, resultarían planos en una película cuyo guión se siente más como un esbozo que como una obra completa, aunque se ejecute de manera eficiente.
En la dura y sensata interpretación de la Sra. Smith, Mary es una fiera irascible llena de locura aferradándose a la vida lo mejor que puede. Es difícil que nos guste, y eso es bueno.