Lo más amable que se puede decir de esta frenética y desordenada amalgama de anticuados clichés de aventuras generados por ordenador es que, al menos, puedes observar cómo se utilizó su presupuesto de 175 millones de dólares.
La película presenta una narrativa típica sobre la corrupción policial, la tentación y las lealtades en conflicto, pero se mantiene siempre inteligente.
El problema de las secuelas es que suelen estar obligadas a superar a sus antecesoras de la forma más evidente. Aquí, esa regla se traduce en un producto más caótico, torpe; menos coherente y más frenético. La sutileza ha desaparecido.
Pertenece a la escuela de películas de aventuras que confunden energía visual con caos visual. El 'uno para todos y todos para uno' se oye varias veces en el film, pero en ningún momento sientes su fuerza.
En la entrañable pero un poco despistada película británica 'La niñera mágica', Emma Thompson crea un personaje indeleble con reminiscencias de Mary Poppins.
El spa actúa como una poderosa metáfora de las dinámicas sociales y las tensiones entre generaciones en una cultura que prioriza el éxito material sobre la autorrealización.
Las interpretciones principales están tan perfectamente sincronizadas que Alex y Ruth parecen verdaderamente un viejo matrimonio que conocen sus debilidades y aprecian cada tic.
La película funciona como una comedia excéntrica, pero no logra hacernos reír, ya que la conexión entre Daisy y Jay avanza de manera inestable hacia un romance poco creíble.