En la entrañable pero un poco despistada película británica 'La niñera mágica', Emma Thompson crea un personaje indeleble con reminiscencias de Mary Poppins.
Sabe cómo crear entusiasmo acelerando constantemente el ritmo y magnificando el espectáculo. Casi a pesar de sí misma, de vez en cuando crea destellos de magia cinematográfica.
El spa actúa como una poderosa metáfora de las dinámicas sociales y las tensiones entre generaciones en una cultura que prioriza el éxito material sobre la autorrealización.
Como su enfoque casual no se esfuerza por conectar las escenas fragmentadas y hacer un retrato claro de la vida en la reserva, la película es más auténtica que si la estructura fuera más compacta.
Las interpretciones principales están tan perfectamente sincronizadas que Alex y Ruth parecen verdaderamente un viejo matrimonio que conocen sus debilidades y aprecian cada tic.
La película funciona como una comedia excéntrica, pero no logra hacernos reír, ya que la conexión entre Daisy y Jay avanza de manera inestable hacia un romance poco creíble.