Aunque en todo momento pretende ser un cuento de hadas, esta nueva 'Annie' resulta especialmente materialista y superficial, un desfile interminable de chucherías caras y ropa de lujo.
Kormakur logra crear secuencias de suspense que resultan ingeniosamente tensas, aunque en ocasiones caen en lo cursi. 'Beast' se queda frustrantemente corta, sin aspirar a ser más que una película de acción competente y desechable.
Su mensaje merece la pena, pero los espectadores podrían preferir haber visto un documental sobre sus verdaderos protagonistas, antes que esta dramatización honesta y convencional.
Del Toro se aleja de su habitual fascinación por criaturas exóticas y seres extraños para presentar un estudio sobre algunos monstruos de la vida real en este noir, que destaca más por su atmósfera que por sus personajes intrigantes.
Un par de interpretaciones excepcionales son la base de un debut profundamente conmovedor. Su estilo narrativo puede ser difícil de entender, pero Hopkins y Colman lo tratan con tanta naturalidad que se convierte en la triste realidad de sus personajes.
No puede resucitar el género de superhéroes por sí misma, pero su ingenuidad y su profundidad sentimental nos recuerdan lo que hemos echado de menos durante tanto tiempo.
Quizás sea sentimental, pero también es sabia. Será bienvenida por el público familiar que esté cansado de las adrenalizadas travesuras de los típicos productos animados de Hollywood.
Pugh encarna un personaje profundamente vulnerable que sufre intensamente, lo que hace que resulte frustrante ver cómo se ve afectada por la elección de Braff de narrar esta historia de redención a través de giros argumentales complicados y un exceso de sentimentalismo.
Aunque llena de ambición y algún momento ocasionalmente fascinante, este misterio de los años 30 alardea de un espíritu despreocupado que supera con creces su intrincada historia y a unos protagonistas dramáticamente endebles.
Con sus 84 minutos, sin incluir los créditos finales, es innegablemente ligera. Pero también su modestia es un alivio. Casarosa le da a su película y a su humor fácil un espacio para respirar.
Theodore Melfi se excede con los aspectos pastelosos y como resultado la película no tiene la sutileza emocional que un material tan delicado necesita.
Una comedia amable que tiene algunos momentos conmovedores entre Billy Crystal y Tiffany Haddish, pero que acaba siendo demasiado empalagosa y manipuladora.
Taraji P. Henson y Sam Rockwell mantienen su dignidad, pero esta exploración convencional de la intolerancia, la clase y la familia sucumbe ante los clichés muy a menudo.
Su honestidad y descaro a veces resulta interesante, pero Dolan subestima el interés que suscita su argumento. Por desgracia, ninguno de los dos protagonistas se define más allá de su angustia.