Bille August aprovecha la oportunidad para profundizar en las relaciones y en los matices emocionales que conducen a varios conflictos. Sin embargo, con una duración de tres horas, este drama denso desafía incluso al espectador más paciente.
Aunque no es tan escabrosa, aguda o musicalmente memorable como la original de John Waters, retiene mucho de su sensibilidad 'trash' y su gran corazón.
[De Niro] acierta con la música, los ritmos hablados y las caras. No es un éxito total, pero las actuaciones y el vigor juvenil compensan la torpeza de la estructura.
La película de Sheridan intenta cautivar y provocar reacciones intensas. No es una obra que se proponga cumplir una agenda ideológica, pero sí una que se desenvuelve con un fuerte sentido de convicción.
Cobra vida gracias a las escenas, especialmente el clímax en Grand Central Station. Es algo larga y en definitiva no es más que una obra de exhibición.