Un trepidante 'slasher' que es a la vez un cariñoso homenaje al apogeo sangriento del género en los 80 y una mirada enérgica e inteligente al papel de la mujer y el poder en Hollywood.
Una farsa inconclusa para famosos, esta película de Allen se sumará a la lista de obras para comprender mejor la filosofía del director, sin pasar a la historia como una obra verdaderamente imprescindible.
Es difícil saber qué es más ofensivo: un terrible reparto hablando de los 'designios de la muerte' o lo insensible de los personajes, que entierran a sus colegas sin un ápice de dolor o remordimiento.
La tercera película Astaire-Rogers y una de las mejores, con una superlativa partitura de Irving Berlin, e igualmente superlativas rutinas de Hermes Pan que desatan una clara electricidad sexual entre la pareja.
Woo conjura varias escenas bastante emotivas. Sin embargo, los guionistas tienen dificultades para entrelazar las transmisiones codificadas con la acción, lo que hace que las ostentosas escenas de batalla se sientan retóricas y vacías.
Aunque la cámara de Annaud retrata a Tíbet como un lugar singular, la estructura dramática sugiere que en realidad sirve solo como un telón de fondo para la transformación de un hombre, quien pasa de la arrogancia a una humanidad iluminada.
La atmósfera es oscura y opresiva, los nazis son como gangsters ideológicos y los temas de la lealtad y la traición y la resistencia activa y pasiva funcionan a la perfección. Cuenta con grandes actuaciones.
Los que no estén familiarizados con la vida y obra de Kahlo, la encontrarán enérgica e instructiva, pero la profundidad de personajes y la reflexión sobre el proceso creativo no son partes de su ecuación hagiográfica.
El drama de época escapa de la naftalina en esta laberíntica película de conspiraciones. Juega volublemente con la historia, pero crea un retrato de gran envergadura.
Minnelli, con los colores que elige -que siguen los de los cuadros- y con su contrapunto dramático de los acontecimientos de la vida de Van Gogh con sus lienzos, socava todas las explicaciones.
Aunque Bruno puede hilar bien una escena de acción o una secuencia repleta efectos especiales, su manejo del argumento y de los actores es totalmente rotunario.