Visualmente impresionante - los paisajes al amanecer y al atardecer son sublimes - y con una seductora banda sonora, su cualidad única reside en su notable honestidad emocional.
Estos personajes están claramente 'interpretándose' a sí mismos, y escenas como la de la construcción del iglú manifiestan una gracia y una habilidad sabias.
Una obra caótica que esquiva la coherencia narrativa en favor de gags rápidos y estupideces autorreferenciales. Casi hay suficiente ingenuidad en las bromas para justificar la ausencia total de trama.
Las interpretaciones son buenas y la dirección es convencionalmente habilidosa pero efectiva. Lo más destacado es el oído que tiene Tanovic para los diálogos y su manejo de la estructura dramática.
La trama es complicada y la duración no se siente adecuada. Disfruta de esta película en el cine, donde la gran pantalla y el sonido te envolverán en una experiencia cálida y mágica.
Los problemas sociales que presenta son sumamente relevantes en la actualidad. Es una película de una elegancia sorprendente, sin importar el ángulo desde el que se analice.