El rock 'n' roll y sus legendarios personajes siempre han sido un tema tentador para los directores, pero hay pocas películas de ficción que agreguen algo a la música. 'Great Balls of Fire!' no es una excepción.
Un reparto de lujo, encabezado por James Earl Jones en su papel escénico, un guión colorista y terrenal, y una producción excepcional, hacen que la película sea bastante apetecible.
Los paisajes españoles son magníficos. Tal vez el siglo XI que presentan los directores Colasanti y Moore sobrepase la realidad, pero solo los eruditos tendrán motivos para quejarse.
Una película que a menudo detenta una calidad extraordinaria. Logra, dentro del marco de una situación trágica y tensa, invocar la belleza de un espíritu joven e inquisitivo.
Se trata de una película lenta cuya única acción está en los diálogos. Le falta transmitir el color y el entretenimiento de la novela original de Irving Stone.
Las libertades que los guionistas han tomado con ciertos hechos históricos pueden resultar complicadas en algunos aspectos. Sin embargo, el verdadero desafío no radica en la precisión, sino en la energía y ritmo que se aporta a la narrativa. En este sentido, la serie destaca por su abundante dinamismo.
Tensa y original obra de ciencia-ficción que en ocasiones, es difícil de seguir por lo raro de su premisa científica. Sin embargo, su acción cada vez es más emocionante.
Con una interpretación sin tapujos de Jack Nicholson como el cachondo Satán, es un escenario muy divertido e irresistible para cualquiera que se haya sentido alguna vez desconcertado por el sexo opuesto.