Una mirada perturbadora y, en ocasiones, devastadora, al lado oscuro de la vida de clase media americana. Rossellini se entrega a su enloquecido papel con total abandono.
El éxito de la primera 'Chainsaw' en 1974 dio lugar a una serie de películas sangrientas que no logran sorprender ni entretener. Sin embargo, 'Chainsaw 2' se destaca en este aspecto.
Es como una 'Miami Vice' para ricos. El intento evidente de Friedkin de crear un equivalente de la Costa Oeste de su 'The French Connection' es cautivador y entretenido momento a momento, pero demasiado trabajado.
O'Bannon merece un reconocimiento considerable por crear una primera media hora de exposición tremendamente divertida, algo en lo que le ayuda enormemente la interpretación de James Karen.
No hay crédito de fotografía, lo que sugiere que Cassavetes añadió ese sombrero a su guardarropa de guionista y director, o que el verdadero culpable abandonó la ciudad antes que el pelotón.
Es el tipo de western que John Wayne y el productor y director Howard Hawks crean incluso en sus sueños. Sin embargo, en términos de nostalgia, no logra igualar las grandes epopeyas del pasado.
A pesar de la técnica relativamente primitiva y de las dificultades propias de filmar en los helados páramos de la Bahía de Hudson, cada instante de Nanook cumple con su fama.
Parece que la idea aquí es exponer y desacreditar la leyenda de Buffalo Bill, revelándola como la distorsión promocional que, en cierto modo, sin duda tiene que haber sido.
La ejecución carece de inspiración, lo que dificulta encontrar momentos de humor, y el guión no contribuye a mejorar la situación. La risa aguda de Reynolds se vuelve agotadora.
La carrera a campo través del título resulta casi totalmente accesoria a las actuaciones estelares. El efecto general es similar al de ver a la 'troupe' tomarse unas vacaciones.