El aburrimiento de los suburbios estadounidenses se aborda de manera innovadora en esta mezcla de ciencia ficción, thriller y suspense, ofreciendo una parábola sobre la vida en la clase media americana.
Un thriller carente de emoción. A pesar de que el director John Frankenheimer intenta inyectar acción a raudales, la trama resulta absurda y los personajes carecen de profundidad.
La dirección de Paul Mazursky, con su estilo característico, enfrenta posibles dificultades si no fuera por la excepcional y conmovedora actuación de Robin Williams en el papel de un tranquilo músico de circo ruso.
Las estrellas brindan un desempeño profesional notable, manteniendo altos estándares en su entrega, aunque las interpretaciones de los personajes pueden no ser del agrado de todos.
La película presenta fallas significativas en su trama que no logran resolverse, sin embargo, el resultado es una obra destacada dentro del género de ciencia ficción.
Al llevar a la pantalla 'Brigadoon', un clásico del teatro musical de Broadway, Metro logra un éxito a medias. Se presenta como un musical entretenido, aunque con un atractivo que varía.
Un profundo examen de la descomposición de una familia en el Medio Oeste. La obra inicial de Sean Penn demanda paciencia, pero su autenticidad logra brillar en varios momentos.
El guion dedica mucho esfuerzo a destacar la nobleza de los personajes, lo que afecta la acción. Sin embargo, Huston dirige con tanta habilidad la parte dramática que la película se mantiene sólida.
Es más entretenida cuando avanza sin grandes declaraciones. Desgraciadamente, la producción exagerada no hace más que bombear aire caliente en demasiadas direcciones y se queda coja.
Una historia que podría haber caído en el exceso teatral. Aunque tiene sus instantes de dramatismo, estos emergen de un enfoque serio en los pilares narrativos, llevados a cabo con gran elegancia.
Richard Brooks demuestra su capacidad para retratar con exactitud el tono y la complejidad de los personajes, incluso en los escenarios más desagradables.