Es una cariñosa caricatura de los nuevos ricos y, aunque es más una comedia costumbrista que una historia bien desarrollada, hay suficientes sobresaltos y momentos brillantes.
Newman, en el papel de un asesino violento y apasionado, da vida a un personaje intrigante con un toque particular y un fuerte acento. Bloom también destaca, navegando hábilmente entre momentos dramáticos y cómicos.
Secuencias emocionantes y llenas de acción, con un ritmo que se mantiene constante. Las actuaciones logran compensar un guion que en ocasiones se siente débil.
Sam Spiegel presenta una obra singular que combina la grandeza de la narrativa épica con un enfoque íntimo, explorando la cautivadora historia de la caída de los Romanov.
Para los admiradores de Eastwood, los aspectos clave están presentes. Vemos múltiples escenas de peleas, Eastwood se mantiene firme a pesar de su apariencia deteriorada y vehículos que colisionan. La dirección de James Fargo parece carecer de energía.
Wenders ha sacrificado parte de su habitual poesía. Y la gran emoción y la obsesión necesarias para llevar a los dos amantes alrededor del mundo no son evidentes en Hurt y Dommartin.
Aunque carece del mismo grado de grosería, irreverencia y sátira que las películas de los Python, mantiene un nivel de locura y escándalo. Curtis brilla en el escenario gracias a su entusiasta sentido del tiempo cómico.
'How to Steal a Million' devuelve a William Wyler a la encantadora provincia de 'Roman Holiday' Rodada en París, aprovecha el escenario real de la historia para dotarla de un interés visual inusitado.
Ustinov tiene probablemente el papel más minucioso de la película y uno que le permite utilizar muchas de las sutilezas en las escenas dominantes que tiene a su disposición.
Lindsay Anderson, en su primer trabajo como director de largometrajes, muestra una mirada atenta y penetrante, propia de un documentalista, que enriquece episodios intensos sin perder de vista la coherencia de la narrativa.
La dirección de Fisher eleva una de las orgías satánicas a su máximo esplendor, apoyada por una coreografía vibrante de David Toguri y una música ambiental que acompaña perfectamente la intensidad de la escena.
El debutante Russel no logra ofrecer interpretaciones sólidas por parte de su elenco, lo que hace que el público no pueda distinguir entre las situaciones humorísticas y aquellas que deberían generar terror.
Las primeras entregas de la saga no eran perfectas, pero en sus mejores instantes ofrecían un toque de estilo y un humor encantador, aspectos que esta nueva película no posee en absoluto.