Una película de acción con un divertido truco, protagonizada por Rutger Hauer, como un aparentemente invencible veterano ciego de Vietnam que blande una espada samurái con consumada habilidad.
Un incómodo equilibrio entre convenciones de género y parodia sofisticada. Sus sustos son de primera clase, pero su subyacente tono burlón no gustará a los fans más acérrimos.
Un tierno homenaje al cine expresionista alemán y una reverencia a los argumentos con cierta responsabilidad social. Los aficionados de Allen la verán como un buen intento que no ha salido del todo bien.
A pesar de algunas grandes debilidades estructurales, la combinación, astutamente manipulada, de misterio, gore y sexo fetichista se suma a un hábil envoltorio comercial.
Con un tema importante sobre la naturaleza de la culpa y la promesa de una provocadora batalla de ingenio, se trata de un largometraje interesante que deja que la tensión flojee, aquejado de una inflación galopante.
Las complejidades de la trama se entrelazan hábilmente, con el director Fritz Lang haciendo un trabajo de primer nivel al equilibrar los ingredientes sin arrastrar el ritmo.
La actuación de Tom Courtenay y la dirección creativa de Tony Richardson, aunque en ocasiones algo excesiva, junto a la impactante fotografía de Walter Lassally, convierten esta película en una experiencia que merece ser vista.
Decepcionará incluso a los trekkies más acérrimos. Después del delicioso debut como director de Nimoy en 'Star Trek IV', el poco prometedor debut de William Shatner es un doble bajón.
Nick Castle y el guionista Jonathan Betuel han hecho algo tan sencillo que resulta casi asombroso: han tomado una historia muy humana y la han acentuado con efectos especiales de ciencia-ficción, en lugar de al revés.