Con un tema importante sobre la naturaleza de la culpa y la promesa de una provocadora batalla de ingenio, se trata de un largometraje interesante que deja que la tensión flojee, aquejado de una inflación galopante.
Las complejidades de la trama se entrelazan hábilmente, con el director Fritz Lang haciendo un trabajo de primer nivel al equilibrar los ingredientes sin arrastrar el ritmo.
La actuación de Tom Courtenay y la dirección creativa de Tony Richardson, aunque en ocasiones algo excesiva, junto a la impactante fotografía de Walter Lassally, convierten esta película en una experiencia que merece ser vista.
Decepcionará incluso a los trekkies más acérrimos. Después del delicioso debut como director de Nimoy en 'Star Trek IV', el poco prometedor debut de William Shatner es un doble bajón.
Nick Castle y el guionista Jonathan Betuel han hecho algo tan sencillo que resulta casi asombroso: han tomado una historia muy humana y la han acentuado con efectos especiales de ciencia-ficción, en lugar de al revés.
Un recuento revisionista, inteligente y de primera categoría de la famosa historia del motín contra el capitán Bligh. Se distingue particularmente por una interpretación humana y sensacional de Anthony Hopkins.
Eficaz pero bastante insípida. Es posible que dentro de esta resbaladiza pieza de ingeniería haya una sátira genuinamente mordaz de la codicia humana luchando por salir, pero nunca llega a salir a la superficie.
Siendo el humor y la acción la tónica de la producción de John Houseman, la dirección de Fritz Lang juega fuerte con ambos, desarrollando un movimiento considerable en varias secuencias de acción escabrosa sin descuidar el suspense.
Es un espectáculo que consagrará tanto a Errol Flynn como a Olivia de Havilland. El director Michael Curtiz no ha escatimado en caballos. Es una fastuosa saga de capa y espada de la España principal.