Una de esas obras liberales, bienintencionadas y fervientemente incontrovertidas que pretenden abordar problemas contemporáneos encontrando analogías en un lugar seguro de la historia.
Se quiere que compartamos las pasiones, penas y dudas que sufrió el artista, pero dado que siempre parece haber más en la cabeza del director del film que en la cabeza del que interpreta a Andrei, el sistema no funciona conmigo.
Una película de terror sorprendentemente cursi, considerando que el director es conocido por su trabajo más efectivo y original. Ninguna de las interpretaciones logra destacar.
Carpenter ha demostrado que puede hacer buenas películas de terror y efectivos thrillers de suspense a la antigua usanza, pero parece que pierde un poco la cabeza cuando combina dos o más géneros, como sucede aquí.
La calidad y originalidad de la película no siempre están a la altura. Es una pena, porque parece que el señor Cronenberg es un director-guionista con bastante estilo.
Esta película se le fue de las manos. Es un entretenimiento descerebrado, resultado de una película de terror que intenta abordar su tema de manera seria.
Gordon Gekko es un buen personaje. Wall Street no es una película que estimule la reflexión. Simplemente reafirma lo que todos sabemos y lo que debemos tener en mente, al mismo tiempo que nos brinda una pequeña mirada a los despachos y alcobas de los ricos y poderosos.
A Stallone le resulta cada vez más difícil crear situaciones de peligro para su personaje, quien se ha convertido en una auténtica mina de oro, sobre todo ahora que ha logrado obtener todo lo que desea.
No es mucho peor que las dos anteriores, pero los gags flaquean rápidamente y las charlas son tan frenéticas que los diálogos se solapan y se entiende menos de lo esperado.