Esta película, concluida en 1966, dos años antes de que el director presentara su extraordinaria "Memorias del subdesarrollo", combina el cine de autor con una aguda sátira social. Alea demuestra una notable maestría al crear una comedia cuya originalidad y humor absurdo logran mantener el interés del espectador.
Una comedia elegante y seria 'The Family Game' no siempre es fácil de seguir, pero casi siempre es divertida y, desde el primer plano hasta el último, es una aventura visual.
Las tres estrellas son buenos actores, pero no tienen mucho con lo que trabajar. Su mayor desafío es hacer que el público crea que son parientes de sangre.
La película presenta una estética atractiva y cuenta con la maravillosa música de Nat King Cole. Los personajes están bien elaborados y actúan de maneras sorprendentes, pero a pesar de esto, la intensidad emocional tiende a perderse.
Aspira a ser una especie de 'Paradise Lost' basado en 'The Muppets', pero al final sólo logra ser una versión descafeinada del mundo de J.R.R Tolkien. Carece de personalidad y de encanto.
La credibilidad no es siempre fundamental, pero en una película tan carente de originalidad e ingenio como 'Coma', resulta útil encontrar algo en lo que creer. Esto puede ser aún más relevante si el espectador se siente molesto.
Es un queso americano procesado, de textura cremosa y fácil de untar, aunque carece de un sabor distintivo, con un ligero toque de color proporcionado por los actores.
A pesar de que valoro las actuaciones y las técnicas utilizadas, me resulta confuso el mensaje que se intenta comunicar. Parece como si Allen hubiera tratado de crear una película perteneciente a otro director.
Un ejemplo casi mágico de cómo un artista genial puede coger la obra clásica de otra persona y moldearla para que encaje con su propio temperamento sin forzarla.
Es una película que logra una intimidad excepcional, descomponiendo en elementos enigmáticos aspectos que solemos aceptar sin cuestionar, como objetos comunes, rostros, actitudes y sentimientos.
Tiene algunas secuencias notables y presenta una actuación y una producción competentes, sin embargo, en momentos cruciales, resulta ser tan artificial, simplista y optimista como el arte neorrealista soviético.