Es como estar en un crucero a ninguna parte, a bordo de un barco con un servicio decente. Todo está tan cuidadosamente programado que no hay sorpresas ni descubrimientos.
Es todo lo hueco que puede ser un producto sin llegar a crear un vacío. No hace nada por mejorar la reputación de las personas que están implicadas en ella, incluyendo a Hanks.
Es un placer ver a Steadman, Broadbent, Horrocks, Thewlis y al resto, tanto por el vigor de sus actuaciones como por la inmensa satisfacción que parecen sentir al juntar a estos personajes.
Una comedia que no soporta sus conclusiones, por lo que es demasiado esquemática para ser honestamente conmovedora; pero está interpretada con tanta viveza que uno debe responder a su demostración de humanidad, o si no a sus calculadas metáforas.
Es tan entretenida, tan desenfadada y tan irreverente que parece anunciar el regreso de ese gran cineasta que hizo que 'Nashville' fuera uno de los clásicos de los años 70.
Una atracción de feria en la que los esqueletos que saltan hacia ti están realmente bien logrados. Todos los actores brillan en sus papeles, pero los cuatro protagonistas, incluido Huston, destacan sobremanera.