Un ejemplo casi mágico de cómo un artista genial puede coger la obra clásica de otra persona y moldearla para que encaje con su propio temperamento sin forzarla.
Es una película que logra una intimidad excepcional, descomponiendo en elementos enigmáticos aspectos que solemos aceptar sin cuestionar, como objetos comunes, rostros, actitudes y sentimientos.
Tiene algunas secuencias notables y presenta una actuación y una producción competentes, sin embargo, en momentos cruciales, resulta ser tan artificial, simplista y optimista como el arte neorrealista soviético.
Una comedia de gran producción que carece de encanto. A pesar de su impresionante presentación visual y de ser bastante costosa, no ofrece mucha profundidad.
Es la película más personal de Herzog, aunque un tanto menos atractiva. Lamentablemente, ilustra las restricciones que la industria del cine comercial puede imponer sobre la expresión individual.
Una película clásica que ofrece un gran despliegue de situaciones y personajes, permitiendo al espectador relajarse y disfrutar sin cuestionar su veracidad o plausibilidad.
El guión de Daniel Petrie Jr. y Jack Baran presenta momentos y líneas cómicas, pero el producto final da la impresión de haber sido intervenido por personas que intentan "corregir" lo que no funciona.
La vulgaridad define la obra de Cain, y es precisamente lo que brilla por su ausencia en esta reciente adaptación cinematográfica. Las escenas presentadas no solo carecen de emoción, sino que, lamentablemente, se sienten excesivamente refinadas.
Una de esas raras películas que cumple con todas las expectativas que generan sus anuncios. Presenta múltiples escenas memorables, y la actuación de Leslie Cheung es verdaderamente excepcional.
Además de ser uno de los trabajos más sólidos de Allen, la película demuestra mejoras significativas en su trayectoria como director y reafirma a Keaton como una comediante excepcional.