No es una gran película ni especialmente memorable, pero se puede apreciar la habilidad y el conocimiento del cine que hay en cada una de sus escenas, más que en la mayoría de las producciones americanas actuales.
Un entretenimiento muy curioso, aunque efectivo; una mordaz sátira social en forma de historia de espías escandalosamente torpe, contada con una cara completamente seria.
Lo que la hace tan instructivamente entretenida es el personaje principal, Claus von Bulow, interpretado por Jeremy Irons. Su interpretación es excelente y profundamente impactante.
Un nuevo thriller de suspense veloz e ingenioso, con una narrativa intrigante que mantiene al espectador al borde de su asiento. Una obra que brilla por su creatividad y calidad, destacándose como un ejemplo de cine pop de alto nivel.
Está hecha con tanta astucia, que a veces logra despertar el tipo de ira más primitivo. Sin embargo, es una película despreciable, que plantea preguntas complejas para ofrecer respuestas intolerantes, frívolas y simplificadas.