La película opta por lo seguro, resultando en un producto comercial y algo superficial, pero la química entre Guttenberg y Hannah aporta cierta profundidad a esta producción de gran presupuesto.
A pesar de contar con numerosas virtudes, la película no logra ser lo suficientemente sólida como para diferenciarse de otras producciones de temática similar que se han estrenado últimamente.
La vida habrá cambiado un poco desde 1988, pero las familias no cambian y por esa razón, esta historia de la separación entre ricos y pobres sigue siendo relevante.
Walt es el antihéroe perfecto, en gran medida gracias al increíble carisma de Cranston. Su desarrollo a lo largo de la serie es realmente fascinante, mostrando una complejidad que atrapa al espectador desde el principio.