'Monsieur Chocolat' se presenta como un biopic carente de riesgo, ofreciendo un retrato interesante pero vacío en su esencia, acerca de una figura excepcional.
El dilema no solo proviene de sus esfuerzos por generar simpatía hacia un personaje tan controvertido, sino también de la cuestión de si es posible presentar a alguien que ha hecho del exceso su razón de ser dentro de las limitaciones de un drama histórico.
Nolan lleva su estilo al límite para contar el origen de la bomba atómica. Un Robert Downey Jr. en una actuación digna de un Oscar es el arma secreta de una película que se aleja del típico blockbuster de verano.
Se valora que el guion y el desempeño de la actriz principal eviten retratar a una Holiday débil y sufrida. Sin embargo, el biopic como género resulta ser uno de los más decepcionantes.
Emmerich, aunque entusiasta, no logra presentar los hechos conocidos desde una nueva perspectiva. ¿Esto implica que sea una pérdida de tiempo? No necesariamente, siempre que disfrutes del cine bélico.
Con un estilo extremadamente lujoso y desperdiciando el potencial de su elenco con diálogos triviales, esta es una 'joya de la corona' que resulta muy opaca, a pesar de sus vibrantes colores.
Relato gris y crispado de la vida en tiempos de guerra. Menos mal que Mélanie Thierry se las apaña estupendamente para llenar la pantalla casi por su cuenta.
'Lobos sucios' presenta varios elementos que podrían haber sido más destacados. Sin embargo, estas virtudes se ven opacadas por diálogos excesivamente explicativos, clichés maniqueos y otras debilidades.
La película destaca en la realización y en su capacidad de generar risas. Se disfruta como un caramelo kitsch, ofreciendo una experiencia divertida y entretenida.
Su homenaje es lo bastante respetuoso y su temática suficientemente universal como para volver a tocar nuestras emociones a través de un parque, una canción y un columpio.
El principal valor del filme, o el único, está en hacernos reflexionar sobre las mil y una veces que nos hemos tragado retóricas igual de nauseabundas (pero, a veces, mejor filmadas) por cortesía de Hollywood
Solo Riley Keough y Eliza Scanlen han destacado en esta película cuyas truculencias resultan impactantes, pero también demasiado fáciles de olvidar una vez acabado el paroxismo.
Con buen gusto y buen tino, los Manetti ofrecen un thriller a fuego lento, cargado de amor por el tebeo original, con criminales misteriosos y glamour a raudales. Su nobleza está fuera de toda duda.
Los diálogos explicativos y los momentos culminantes, que siguen un formato predecible, se adentran en la convención. Esto transforma la película en un homenaje a un ícono, en lugar de ofrecer una experiencia auténtica.