Es un despliegue sin tregua del don que siempre ha distinguido al director: el de hacer una lectura hipercrítica del mundo disfrazándola de tontería y relajo.
Por su premisa y por su trama, la cinta es un western actualizado, un retrato del ciclo de pobreza y violencia que ha marcado la historia moderna de Estados Unidos.
La más reciente película de Guillermo del Toro es tal vez su trabajo más logrado. Aunque anclada en la narrativa gótica y llena de influencias y homenajes, ostenta el estilo característico del director tapatío, quien crea con maestría atmósferas y personajes.
Más que una película sobre una mujer y su perro, se trata de una reflexión sobre el duelo y lo que significa para la propia identidad la desaparición física de los seres queridos.
Es digna de atención porque es el esfuerzo más grande que esta casa de animación ha hecho, junto con Disney, para romper estereotipos culturales sobre México y sobre los mexicanos.
Lo que pretende ser un retrato de la precariedad termina por ofrecer una visión romántica de la misma, que, si bien captura con maestría paisajes espectaculares, no se involucra en las dificultades de los personajes.
Es una historia simple que no se aleja del estilo del director, un cine de lo esencial compuesto de gestos mínimos, diálogos breves e imágenes contundentes, con un tono característico de humor seco.
Este documental sobre una pandilla de jóvenes homosexuales afroamericanos, apadrinado por Louis C.K., subraya que la defensa de la dignidad de las minorías tiene mas que ver con la acción que con el cuidado excesivo de un discurso.
La película trasciende el simple registro de la violencia, explorando la vida de dos hombres cuyas trayectorias son opuestas, pero que se ven influenciadas por el auge del narcotráfico.
Hipnótica y absorbente, 'Los límites del control' practica lo que predica. En lugar de ofrecer al espectador las respuestas de forma evidente, lo invita a prestar atención y descubrir la esencia oculta detrás de la historia.
Desinteresada en tomar partido y renuente a pontificar, 'Zona de miedo' logra mantener al espectador en tensión, generando momentos de angustia. El mérito recae en Bigelow y su estilo de dirección, que prioriza la experiencia por encima de la teoría.
No es que sea una gran película, pero sirve para aceitar la maquinaria de la fabulación. Después de ver la película, cualquiera que tenga cama y necesite unas horas de sueño, tiende a pensarse a sí mismo como víctima en potencia de un demonio trepador.
En palabras de Friedkin, 'In-sectos' es la película más profunda y perturbadora de su carrera. Es una declaración con ánimos de crear polémica, pero es posible ver en ella un fondo de honestidad.