El problema de Pierce radica en que no logra construir un mundo completamente propio ni apropiarse del cuento. Esa es la razón por la que la película no cumple con las expectativas, a pesar de que cuenta con momentos que son realmente destacados.
Hay algo que eleva este film sobre el entretenimiento masivo más reciente: concisión. La película logra expresar una verdad simple a través de las imágenes y provoca una emoción más genuina que en la primera entrega.
Sí, es buena, es entretenida y quiere a su público incluso si es imperfecta y a veces de guion perezoso. Pero tiene alma, algo que difícilmente se pueda decir de la mayoría del audiovisual actual.
Lo positivo de esta película es que logra condensar una temporada de telenovela en una hora y media. Sin embargo, lo negativo es que al final solo se siente como una telenovela comprimida, con un llanto que resulta bastante forzado.
Spielberg entiende algo fundamental: no hay biografía que merezca la pena únicamente como exhibición o ilustración de una vida. Requiere ser mucho más que eso, plantearse al menos una pregunta y arriesgar una respuesta.
La banda sonora de Danny Elfman realza la obra, mientras que las sobreactuaciones tienen un aire de caricatura. El uso sarcástico, aunque finalmente tierno, de los clichés aporta una gracia que se manifiesta más en la serie que en el cine.
Es algo más que un film sobre los problemas de estos tiempos. Si así fuera, sería publicidad, y resulta que es cine. Porque se encarga no de presentar el problema con el dedo acusatorio preparado sino de entender complejidades.
El problema de este film, anacrónico y moralista a pesar de cierta sensualidad publicitaria, consiste en el infinito desinterés que provocan sus personajes.
'Coda' aborda su narrativa de manera sencilla y clara, sin caer en sorpresas o complicaciones innecesarias. Su tono, que refleja una autenticidad similar a la vida real, es algo poco común en el cine contemporáneo.
Muy bien actuada, con golpes emotivos sin caer en lo sentimental, luminosa en más de un sentido. Esta película es de aquellas que nos dejan una reflexión profunda al salir de la sala.
Lo más interesante es cómo combina referencias contemporáneas con una estructura que evoca los cuentos de hadas, tanto por la paleta de colores como por la presencia de un narrador que conecta algunas situaciones.
Menos mal que Paul Thomas Anderson no se deja llevar por las tendencias actuales del cine y sigue su propio camino. Esta es, sin duda, su película más accesible y emotiva.
Los valores de producción y el aspecto general de la serie son adecuados, lo que ayuda a mantener el interés y la atención del espectador de manera entretenida.
La formulita de cada episodio resulta demasiado previsible más o menos al minuto tres del segundo episodio. En el fondo, lo que mantiene la atención es siempre la actuación y las efectivas secuencias de suspenso y acción.
No se trata de un film esclarecedor o didáctico, sino de seguir a personajes con un enorme cariño y una gran empatía hasta volverlos semejantes al espectador.