No sólo el mejor, más cruel y más divertido a la vez, trabajo [de Larraín] sino que comparte con obras como 'Saló o los 120 días de Sodoma', de Pasolini, o 'Funny games', de Haneke, la virtud del 'shock'.
Miike, en un ejercicio de atolondramiento redundantemente excesivo, se limita a gritar. Hay pocas películas tan histéricas. Rara vez el cine ha mostrado un ejemplo más claro de la confusión entre el frenesí y el verdadero avance.
La película no solo se adentra en un territorio familiar y universal, sino que también cumple con las expectativas del espectador, ofreciendo lo que quiere, anhela y hasta anticipa en cada escena.
Es una celebración auténtica para aquellos que están comprometidos con esta divertida propuesta, que resulta también protocolariamente mimética. La película avanza con rapidez, es amena y guarda una sorpresa al final. No podemos pasar por alto que Tina Fey continúa siendo la colosal Tina Fey.
Una grata (aunque dolorosa) sorpresa. Su irregularidad, imperfección y a veces torpe pomposidad la convierten en una obra única y magnética; tan irresistible como árida.
Franco presenta un universo tan desagradable que termina siendo un reflejo de nuestra realidad. Ofrece una fría evaluación de temas como el odio, el asco y la existencia.
Melodrama sin alma o testimonio sin argumento, la película se limita a presentar lo que existe. Infectada de pura realidad y buena voluntad, todo parece falso.
Molly Manning Walker debuta como directora con el ímpetu y la claridad del mejor de los estrenos posibles. Pocas películas de adolescentes son tan emocionantes, tiernas y vívidas.
Mario Casas debuta en la dirección con una película 'autotune' que, aunque no presenta errores, tampoco logra destacar. Es tan afectada y pomposa que se siente completamente perdida.
Es en su vocación hacia el autoperdón donde la película gana y pierde a la vez. Gana implicación emotiva con el espectador, pero Spielberg se imagina y se idealiza convertido en puro pleonasmo.
Es una película emocionante. Cada nueva secuencia es un descubrimiento que, desde las sombras, revela profundidades, advierte sobre peligros y sugiere la posibilidad de un nuevo camino.
Un cuento de gramática furiosa, de estilo no sólo libre sino volcánico. un ejercicio de cine esencialmente delirante, exaltado y, sobre todo, feliz. Brillante, arrebatada, vital y sin nombre. Todo un prodigio.