Un relato que se basa casi por completo en los diálogos. Esto puede hacer que, en ciertos momentos, resulté una película densa e incluso monótona, exigiendo así que el espectador esté dispuesto a conectar con el tema y el personaje.
La ficción en el cine es un arte que se basa en la manipulación, pero debe ejercer esa influencia sin que se perciban las costuras o trucos. Si la intención del director es demasiado evidente, se pierde la esencia. En esta película, desafortunadamente, eso es exactamente lo que sucede.
Son relatos que empiezan y se desarrollan con el encanto exótico y aventurero de las historias del Viejo oeste, pero que terminan con un mazazo después del cual empieza en la cabeza del espectador otro proceso de revisión.
El arte y su protagonista son recursos utilizados por este director sueco para cuestionar la sociedad europea contemporánea. En un relato que contiene diversas ideas y situaciones, se propicia la reflexión y la crítica propuestas en su premisa.
Una propuesta diferente. Con este tipo de súper héroes aumentan las posibilidades de hacer filmes menos predecibles, más ingeniosos argumentalmente y menos uniformados en sus planteamiento éticos.
Cine original y estimulante visual y argumentalmente que, por demás, también deja pensando acerca de asuntos esenciales de la vida, ya sea los modestos momentos de la cotidianidad o las grandes cuestiones de la existencia.
González Iñárritu utiliza recursos conocidos que enfatizan su mensaje o manipulan las emociones del público. Aunque le falta la narración intrigante de sus tres primeras películas, mantiene el uso del falso plano secuencia, que en algunos momentos resulta efectivo pero en otros se siente como una mera muestra de técnica.
No es de las mejores películas de David Cronenberg, hay que reconocerlo, pero sin duda se trata de un filme sin moldes ni fórmulas, una agria visión de un universo tan retorcido como los de sus películas.
Una historia sin conflicto aparente, sin sobresaltos, sin un único protagonista, sin un tema evidente, sin giros argumentales y, aun así, es una historia encantadora y envolvente, de una sutileza casi hipnótica.
El relato presenta una narración inteligente y profunda, repleta de instantes conmovedores y divertidos. Es una obra que toca las emociones y también estimula la mente.
Los hermanos Dardenne regresan con su característico realismo cotidiano, reflexionando sobre la naturaleza humana, aunque esta vez no logra la misma intensidad y complejidad que otros de sus trabajos.
De ninguna manera esta entrega es decepcionante frente a esa obra maestra que la precede, y ciertamente propone un giro adicional a esa cuestión ética sobre la inteligencia artificial.
Uno de los directores colombianos más prometedores se estrena en el largometraje con una pieza reflexiva y llena de sensibilidad, tanto en la construcción de un universo y sus personajes como en su eficaz puesta en escena.
Una película que aborda un tema recurrente, ofreciendo una perspectiva fresca y original. El uso del blanco y negro, la música y el realismo cotidiano son elementos diseñados con gran inteligencia, encajando entre sí de manera natural y elocuente.
La película carece de originalidad. Lo que comenzó como una astuta forma de esquivar la censura se convirtió en un montaje simplista que intenta retratar nuestra sociedad y el régimen, pero sin la sutileza ni la poesía que caracteriza al buen cine.