Magníficos diálogos, poderosa historia familiar, matrimonial, de relación mareante, lúcida y polémica entre padre e hijos, y magníficamente empastada en un entorno social, racial, pasional.
Es una película con numerosos momentos brillantes. Sin embargo, desde mi perspectiva, no se logra comprender el sentido del conjunto, su verdadera magnitud, lo que realmente perdura al salir de la sala.
La película destaca por su encanto, melodrama y un sutil cinismo. Beatty logra retratar de manera efectiva la relación entre el cine, las finanzas y el poder.
Hay muy buen gusto narrativo y visual. La película es «bonita» y aunque su «mensaje» de compromiso esté ya un poco sobado, no deja de ser grato escucharlo.
Sobresale el clima oscuro y sórdido que logra Espinosa, y, como siempre, la fuerza de un actor como Tom Hardy, que, aunque habla en inglés, evoca una esencia soviética, teniendo momentos cercanos a la cumbre junto a Gary Oldman.
El problema de la película radica en el enfoque excesivamente adornado que Olivier Dahan da a los momentos sentimentales de la historia. Sin embargo, ese toque emotivo no logra eclipsar el talento de Nicole Kidman.
Lee Daniels dirige con maestría una orquesta de talentos, pero no arriesga en la narrativa. Los personajes entran y salen de escena de manera convencional, como si se tratara de un libro de historia infantil, y carecen de un punto de vista más profundo.
No deja de ser un retrato incompleto y puede que insatisfactorio. Sin embargo, lo destacable de la película son los perfiles difusos que reflejan la convivencia entre Hitchcock y su esposa.
Lo extraordinario de la película es la precisión con la que llega hasta el alma brumosa y desventurada de la gran estrella, destacando una interpretación de Williams que merece un Oscar, independientemente de si se lo conceden o no.
Se deshace el poético azucarillo de Terrence Malick. (...) una monumental obra cuya mitad, más o menos, son visiones espaciales, aéreas (...) momentos de sublime sensibilidad y de máxima belleza
La película refleja el característico ADN berlanguiano en sus situaciones y personajes, que parecen de otro mundo. Destaca por su exceso y su amargura, así como por su humor incisivo. Los personajes son, simplemente, inverosímiles.
La película presenta uno de los guiones más sorprendentes de los últimos tiempos. Es brillante, excesiva y tramposa. La interpretación de DiCaprio es magnífica. La combinación de terror gótico, estilo de serie B lujosa y un drama oculto es simplemente brutal.
Una sustancia cinematográfica casi perfecta, un encaje milimetrado en el que cada hilo, cada ingrediente, tiene su sentido y su cometido. Clooney deja que florezca la impresión de presente.