El director presenta a su Mesías, y la combinación de explosividad y prudencia del personaje es lo más destacado. Sin embargo, su discípulo no logra captar del todo la esencia. La representación del FBI resulta ser una caricatura poco elaborada.
Tiene calidad e interés, pero se queda corta en sustancia, como un aliño ligero para ese solomillo humeante que son 'Los Soprano', o como un pegote a su lado.
Tiene tantos momentos brillantes y tanta historia dentro como para poderla considerar una película grande. Técnicamente es prodigiosa y tiene momentos geniales pero…, no tiene la grandeza de lo definitivo, de lo redondo, de lo genialmente tarantiniano.
Patina con enorme gracia y sentimiento sobre la pista de su niñez, escalando con mayor dificultad su vida como hombre. Es una mejor película de Almodóvar que invita a conocerlo de otro modo, también de manera mejor.
Un musical más puro y oscuro, además de más colorido que 'Bohemian Rhapsody'. Sin tratar de ser complaciente con Elton John, la película explora su vida con toda su distorsión, presentando sus vicios, virtudes y lecciones.
Ni la película ni el hercúleo esfuerzo de Zellweger se sumergen en las aguas trágicas y sórdidas de la estrella, pero al acercarse a su orilla se puede apreciar el horror, el genio y el frío que la rodean.
Un pastiche de cinefilia gamberra que ofrece frases e ideas para que el cinéfilo las saboree repetidamente, sin poder desprenderse de su tono estrafalario ni de su esencia de pastiche.
Con gran astucia cinematográfica y un sentido del humor auténtico, la película logra abrir una ventana hacia la intimidad de sus personajes, que son genuinos y reales.
El desarrollo de la película logra que Damien Chazelle controle la épica nacional y global, fusionándola con una delicada épica intimista. Muestra con profundo sentimiento lo personal.
Se sale absolutamente empapado de «La forma del agua» porque como cuento es adorable y confuso, oscilando entre lo infantil y lo adulto. Sin embargo, su realidad resulta extraña y difícil de digerir.
«El secreto de Marrowbone» destaca por su impresionante potencia visual y su ingenioso mecanismo narrativo. Sin embargo, su impacto emocional es limitado, y la historia recurre innecesariamente a algunos clichés del género.
A pesar de que la sutileza y el buen gusto de Dominic Cook son evidentes, algunos hilos de la trama se tiñen de fucsia. Saoirse Ronan brilla con su actuación, mientras que Billy Howle se muestra a la altura del faro emocional que tiene frente a él.
Hazanavicius realiza una película sumamente entretenida e irreverente hacia el santo, abordando todas las contradicciones artísticas, ideológicas y sentimentales del director suizo.
McGregor aborda con mayor soltura narrativa y con mejor empaque visual y sociológico el drama personal que el nacional, y refleja el entorno de éxito del personaje central.
Tal vez, desde un punto de vista científico, la película no esté a la altura de su personaje, pero es evidente que el propósito apuntaba a otra zona de Hawking, mucho más íntima y conmovedora.
El duelo de planos cortos entre Oyelowo y Wilkinson resulta casi tan impresionante como la extraordinaria recreación del periodo histórico. Se trata de una película que es tan entretenida como ilustrativa y efectiva.
Lo que hacen los Coen en esta película es su habitual juego de buscar los aspectos oscuros de las cosas de manera simpática, creando un guiñol repleto de nostalgia y acidez.
El trabajo de Javier Cámara es impresionante y fundamental, elevando el nivel de la producción. David Trueba, con gran lucidez y sentido del humor, logra desenmascarar la compleja tarea de fusionar dos conceptos a menudo considerados incompatibles: memoria e historia.
La película es reflexiva y elegante. Barbara Sukowa interpreta al personaje con gran carisma, y la inclusión de archivos, datos e imágenes documentales contribuye a crear un ambiente adecuado para sumergirse en la historia.