La película falla en su ejecución y el mensaje queda a medio camino, lo que hace que las imágenes inéditas y las innovaciones no logren satisfacer al espectador.
Escaso esfuerzo invierte la película en ganarse el aprecio del espectador. Está claro que nuestra admiración sí le interesa, pero la conquista de nuestros corazones apenas parece quitarle el sueño.
La vida de McGowan se presenta como una colección de desastres que resalta la debilidad de cualquier villano. Esta inmersión en el caos definitivamente ha valido la pena.
Una lástima que Chema de la Peña haya elegido relatar con muy poco espíritu crítico y medios poco efectivos, llenando su metraje con fotos fijas. Además, recurre a una voz en off que resulta constante y pesada.
Realiza una buena labor divulgativa tanto acerca de la labor de Keaton como de esa influencia que el cine de acción y la comedia harían bien en no perder nunca de vista.
¿Crees que la rumba hace la vida más llevadera? Entonces seguramente disfrutarás de este documental, que ofrece una gran dignidad técnica, imágenes de archivo impresionantes y anécdotas inolvidables.
La verdadera traición de Mary Shelley a sus protagonistas es cómo reduce esas vidas a una pantomima recubierta de un cielo tormentoso y terciopelo ajado, pero sin ningún impacto en el corazón o la mente.
La mayor virtud de 'Tom of Finland' es su rechazo a la hagiografía, pero también presenta ciertos problemas. En particular, se manifiesta en la creación de un mundo paralelo dominado por una virilidad exagerada, el sexo violento y la misoginia.
Agraciada por una maravillosa banda sonora, se presenta como una heredera excepcional de 'El hombre que cayó a la Tierra'. Es una mirada escalofriante y profundamente triste a través de los ojos del Otro.
La jugada sale bien, abordando con humor sus aspectos más desenfrenados y amplificando su energía hasta el infinito a través de un derroche audiovisual que se convierte en su mayor atractivo.
Es un homenaje al fandom de la serie y, en general, al anime de ‘magical girls’ como productor de sororidad y autoestima femenina. Puede resultar atractivo incluso para quienes no están familiarizados con el género.
Las formas y los colores resultan artificiales, y el argumento lucha por ofrecer un desarrollo y evolución coherentes. No logrará entrar en el extenso repertorio de clásicos de Ghibli.
Acaba fascinando gracias a Samantha Robinson. Sacándole filo a cada aleteo de pestañas postizas, cada conjuro y cada apuñalamiento, la actriz acaba por crear un monstruo modélico.
Un festín de humor ennegrecido cual el suelo de un piso de estudiantes, con un excelente trabajo del reparto. Renuncia al terror en favor de las risas y, gracias a eso, se mantiene fresca.
Es una chorrada entretenida que complementa perfectamente una noche de palomitas y diversión con amigos. Se siente como un 'déja vu' sangriento; no aporta nada nuevo, pero logra ser divertido.
Pierde el factor sorpresa, quedando como un título de acción y humor respetable. Tiene una mirada kitsch y frenética hacia un género que parece estar en vías de extinción.