Poster de Carros de fuego

Críticas Carros de fuego (1981)

En 1920, Gran Bretaña contaba con dos atletas excepcionales: Harold Abrahams y Eric Liddell. Las motivaciones que los impulsaban a correr eran tan diferentes como sus vidas: provenían de mundos opuestos y cada uno poseía sus propias creencias y su singular noción del triunfo.

Gary Arnold The Washington Post

A pesar de su tendencia grandilocuente, tiene un brillo saludable que resulta encantador.

Fotogramas Fotogramas

En su balance negativo, se destaca un excesivo edulcoramiento formal. Sin embargo, en el aspecto positivo, se puede apreciar un tono de considerable intensidad, además de un certero retrato de personajes y ambientes.

Tú crítica

Escribe...