Poster de La fiera de mi niña

Críticas La fiera de mi niña (1938)

David Huxley (Cary Grant) es un paleontólogo distraído que está a punto de completar la complicada reconstrucción del esqueleto de un brontosaurio, del cual solo le falta una clavícula intercostal. Además, se encuentra a punto de casarse con su insípida secretaria. Durante un partido de golf con el abogado de una rica solterona, Huxley conoce a Susan Vance (Katharine Hepburn), una joven caprichosa que lo manipulará para que abandone sus planes.

Fernando Morales Diario El País

Todo un clásico del cine, transforma las situaciones más cotidianas en un elaborado y entretenido juego de emociones.

Angie Errigo Empire

Hawks, un experto en todos los géneros, destacó como pionero en la creación de diálogos veloces y caóticos. Su enfoque logra proporcionar un entretenimiento excepcional.

Jeremiah Kipp Slant

La película se enriquece con el dinámico ritmo de Hawks y el carisma de sus dos protagonistas. 'Bringing Up Baby' presenta varias escenas de comedia que son auténticamente deliciosas.

David Thomson The Guardian

'Bringing Up Baby' es una comedia encantadora que sorprende por la energía y el dinamismo que exhiben Grant y Hepburn.

Geoff Andrew Time Out

Una de las mejores comedias disparatadas de la historia, rápida, furiosa y muy, muy divertida.

Frank S. Nugent The New York Times

Nos limitamos a participar en el juego de 'el experto en clichés va al cine' y, lamentablemente, tenemos que admitir que lo hemos logrado en su totalidad con Dudley Nichols, Hagar Wilde y Howard Hawks.

Dave Kehr Chicago Reader

Esta obra maestra de 1938, dirigida por Howard Hawks, invita a disfrutarla no solo por sus gags, sino también por la elegancia de su construcción, un estilo seguro y una complejidad temática rica.

Raoul Hernandez Austin Chronicle

Cary Grant no logra impresionar del todo como un científico excéntrico, aunque la actuación de Hepburn es increíblemente dulce y encantadora.

Miguel Ángel Palomo Diario El País

Los gags más hilarantes que se puedan imaginar se suceden a un ritmo tan frenético que la cosa parece al borde de la locura, pero tanto el guion como la puesta en escena logran una precisión milimétrica. Inigualable.

Richard Brody The New Yorker

Aquí Howard Hawks redefine su estilo humorístico, creando modelos de temática y actuación que continúan siendo relevantes en la actualidad.

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