Poster de Mein Führer

Críticas Mein Führer (2007)

Diciembre de 1944: la "guerra total" parece perdida. Goebbels (Sylvester Groth) no está dispuesto a aceptar la derrota. En el Año Nuevo, se espera que el Führer (Helge Schneider) reavive el espíritu combativo del pueblo con un discurso contundente. Sin embargo, el Führer, enfermo y sumido en la depresión, evita el contacto con la gente. La única persona que puede ayudarle es su antiguo profesor de interpretación, Adolfo Grünbaum (Ulrich Mühe), un judío. Goebbels lo traslada secretamente a él y a su familia desde el campo de concentración de Sachsenhausen hasta la cancillería del Reich. El tiempo se agota; el Führer tiene solo cinco días para recuperarse.

Fausto Fernández Fotogramas

A ratos, se presenta como una comedia contemporánea centrada en un líder inquieto. Sin embargo, la película rápidamente se aleja de la caricatura mordaz para adentrarse en un mensaje más profundo.

Alberto Luchini Diario El Mundo

Arranca con un marcado tono de parodia repleta de paradojas pero, a medida que transcurre el metraje, ese tono se torna cada vez más solemne, serio y trascendente, hasta desembocar en un increíble final, delirantemente moralista.

Miguel Frías Diario Clarín

La comicidad de 'Mi Führer' se presenta no como un acto de subversión, sino como una forma de provocar y generar una sensación de repulsión.

Diego Batlle OtrosCines.com

No es entretenida ni estimula la reflexión. Se presenta como una opción que carece de la capacidad de generar controversia.

Diego Curubeto Diario Ámbito Financiero

Los gags son escasos, pero efectivos. Para quienes buscan una comedia alemana sobre Hitler, las opciones son limitadas.

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