Poster de Lo que hacemos en las sombras

Críticas Lo que hacemos en las sombras (2014)

Viago, Deacon y Vladislav son tres vampiros que comparten un apartamento en Nueva Zelanda. Hacen lo posible por adaptarse a la vida contemporánea: pagan el alquiler, se reparten las tareas del hogar e intentan lograr que los dejen entrar en los clubes. Todo parece normal, salvo por un pequeño detalle: son inmortales y necesitan alimentarse de sangre humana. Cuando su inusual compañero del sótano, Petyr, convierte a Nick en vampiro, nuestros protagonistas deben enseñarle los entresijos de su nueva vida eterna.

John DeFore The Hollywood Reporter

Aunque uno pueda estar cansado del formato de falso documental, el truco resulta muy adecuado para este material.

Anthony Lane The New Yorker

Acabé carcajeándome con 'What We Do in the Shadows' como una bruja con un balón de helio

Cath Clarke The Guardian

No es mucho más que una serie de sketches ridículamente alocados, y podría haber funcionado mejor como una sitcom, pero resulta sorprendentemente hilarante.

Oti Rodríguez Marchante Diario ABC

Los directores, guionistas y protagonistas han logrado un trabajo notable en esta producción, aunque quizás no tanto como se espera de aquellos que deciden asistir a la proyección.

Alberto Luchini Diario El Mundo

Divertidísima, gamberra e iconoclasta comedia, una de las películas más originales y desternillantes que he visto en mucho tiempo.

J. Ivan Morales Cine Premiere

La comedia al final resulta exitosa simplemente porque cumple su cometido: hace reír.

Fernanda Solórzano Letras Libres

Es un falso documental muy ingenioso sobre cuatro vampiros que viven juntos en Nueva Zelanda.

Diego Batlle OtrosCines.com

Con un humor negro, un desparpajo y un espíritu lúdico, esta modesta producción neozelandesa presenta hallazgos particulares.

Diego Curubeto Diario Ámbito Financiero

Más allá de que no tiene mayores pretensiones, hay simples y eficaces efectos especiales y otros detalles simpáticos. Sin embargo, el chiste no se sostiene durante toda la película y, en algún momento de la proyección, la broma termina por agotarse.

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